Junio, mes internacional de la sobrevivencia de cáncer

Al 2018, como científica en el campo de la biomédica, puedo dar testimonio del gran impacto que ha tenido la ciencia y las investigaciones clínicas con enfoque al tema oncológico. No podemos saber a ciencia cierta qué lo causa, pero conocemos sus factores de riesgo, detección temprana y tratamientos especializados. Sin embargo, la educación y los potentes testimonios de vida se han convertido en herramientas esenciales para cambiar la vida positivamente del sobreviviente y cosobreviviente. Según el Instituto Nacional de Salud, se conoce como sobreviviente a ese paciente que desde el día uno es diagnosticado con cáncer y conocemos al cosobreviviente como ese familiar, amigo o conocido que también es impactado por esta noticia.

El cáncer no es una sentencia de muerte. He podido dar testimonio de cómo esta enfermedad ha servido de vehículo para que el sobreviviente y el cosobreviviente se aferren más a la vida. Sin embargo, por más fuerte que sea el tratamiento y la recuperación, muchos sobrevivientes incorporaron en su vida el “sentido de pertenencia y esencia” que los llevó a tomar decisiones importantes en sus entornos cotidianos. Incluso, a partir del diagnóstico han aprendido a cuidar mejor de sí mismos y a valorar el cuidado que les brindaban los más cercanos.

Según el Registro Central de Cáncer en Puerto Rico, se han reportado más de 60,000 sobrevivientes en la isla. Es por eso que este artículo es muy pertinente para compartir lo aprendido con todos los sobrevivientes de Puerto Rico que han mejorado sus prácticas para resolver problemas comunes y pautas para manejar su salud emocional, física y social. Incluso, una gran cantidad de sobrevivientes se han convertido exitosamente en promotores de la salud, investigación y cuidado del cáncer. Incluir estos componentes en su vida los incentiva a aprender más de la enfermedad y curar muchas de las cicatrices que no se observan a simple vista durante el transcurso de la enfermedad.

“El cáncer se presentó como un reto y siempre me he considerado una mujer que disfruto los retos y les encuentro propósito. Mis retos los tomo muy personal y los confronto siempre dejándoles saber que yo soy más fuerte. Tenía familia y no podía tomar la opción de morirme. Aunque sonó prepotente, esta frase me impulsó a buscar todas las estrategias para sobrevivir ya que la sobrevivencia no es un estado; es un proceso, un estilo de vida. Cada día vives trabajando para sobrevivir al cáncer. Con la ciencia en tu cabeza y la oración en tu pecho. ¿Hasta cuándo? Hasta que Él disponga. Entendí que mi deber era entender más allá de mi enfermedad, traducir mi conocimiento y experiencia a las demás sobrevivientes. Ser sobreviviente y promotora me ha ayudado a sanar”, comentó la sobreviviente de 27 años y residente de Yauco, María del Carmen Pacheco.

Todos los sobrevivientes tienen la capacidad de ser educados y guiados a través de su proceso. Algunos temas importantes  que entran en vigor en la vida del sobreviviente a partir de la culminación del tratamiento son los siguientes:

  • Cuidados médicos de seguimiento – En este tópico se informa al sobreviviente qué tipos de médicos especialistas deben visitar, la frecuencia de las visitas y la exploración de un plan médico.
  • Manejar los cambios físicos y estar en alerta El simple hecho de tener ciertos síntomas no significa que el cáncer ha regresado. Los síntomas pueden ocurrir debido a otros problemas que necesitan tratarse.
  • Relaciones familiares, sociales y laboralesPide al médico o al trabajador social que te recomiende a un asesor o terapeuta para trabajar estos asuntos que incuben a toda la familia o amigos. Un experto en funciones y asuntos familiares después del tratamiento del cáncer puede ayudar a tu familia a resolver las transiciones por las cuales atraviesa. Además, luego del tratamiento, decide buscar un nuevo trabajo. Recuerda que no necesitas tratar de hacer trabajo de más o conformarte con menos de lo que hacías. Se sugiere que en tu hoja de vida, puedas enumerar tus trabajos según las destrezas que tienes, en lugar de enumerar los trabajos y las fechas que trabajaste.
  • Carpeta personal de los sucesos importantes desde el momento del diagnóstico que contenga la siguiente información Fecha en que recibiste el diagnóstico, el tipo de cáncer por el que te trataste, informes de patología que describen el tipo y el estadio del cáncer, lugares y fechas de tratamientos específicos (quimioterapia, dosis, cirugía, radioterapia, informes de laboratorio).

Toda herramienta educativa y disponible a la mano del paciente de cáncer y su familiar puede hacer una gran diferencia en sus estilos de vida, decisiones y mejores prácticas en la sobrevivencia. “Hace seis años recibí una de las noticias más escalofriantes de la vida. Mi diagnóstico de cáncer marcó mi vida para siempre. Colocó mi cuerpo en una posición de pérdida, a mi familia en un lugar desalentador y a mi ánimo en una postura impotente. Con el pasar de las horas y el tiempo entendí que Dios permite eventos fuertes en nuestras vidas para que podamos ver cómo se derrama su Gloria por medio de bendiciones. Las cosas más grandes y bellas del mundo no se pueden ver ni tocar, solo sentir en el corazón. Aprendí a amar libremente, a no sentir miedo, decidí vivir. Entendí que mi enfermedad no tenía el peso de indisponer mis capacidades en el trabajo, al contrario, mis compañeros se volvieron mi apoyo”, compartió una de mis pacientes, Carmen Maldonado Blanco, residente de Villalba y sobreviviente de cáncer de seno.

Los sobrevivientes definen su “nueva normalidad” como el nuevo significado de vida. Al ver cómo su vida pudiera terminar con un final que no desean, aprenden a valorar más la vida y a las personas que les rodean. “Mi enfermedad me permitió entender que tenía que hacer ajustes en mi vida. Tuve que mejorar mi concentración, la atención plena, la dedicación e inteligencia emocional para incrementar mi salud y bienestar. Sentirme llena de fe y esperanza, positiva, empoderada, ser más resiliente, estar agradecida, feliz, amar, vivir plenamente y prosperar ante cada una de las intervenciones médicas era un logro para mí. Todo esto ayudó a sanar mi afección y acostumbrarme a mi nueva modalidad de vida”, expuso mi paciente, residente de Ponce y sobreviviente de cáncer desde hace cinco años, Lucilla Figueroa Rivera.

La mejor manera de aprender acerca del sobreviviente, sus necesidades y preocupaciones es acercándose con admiración y respeto, pero dispuestos a escucharles. La clave para bendecir y dar bendición, es escuchando con un corazón abierto. Si conoces a un sobreviviente o a un cosobreviviente en tu familia, trabajo o entorno cotidiano, celebra junto a ellos la vida, su sobrevivencia, resiliencia y salud.

La autora se desempeña como profesora, investigadora en Ciencias Biomédicas con especialización en Oncología y es directora de múltiples proyectos de alcance comunitario.

Foto: Pexels

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