Fuerza y feminidad en el pole dance fitness

Las chicas esperan en fila descalzas, una al lado de la otra. Es latente su nerviosismo mezclado con emoción. Frente a ellas hay tres tubos verticales.

No guardan silencio sino que hablan entre ellas. Casi todas son principiantes, muchas vinieron por curiosidad. Algunas han visto los vídeos en YouTube y sueñan con algún día poder realizar las complejas inversiones, giros y subidas que esas bailarinas —o atletas— hacen ver tan fácil. Otras admiten que no les gusta hacer ejercicio y piensan que el pole dance fitness puede ser una alternativa divertida que las motive.

Como en todas las clases de ejercicio o danza, aunque los ejercicios sean los mismos, la maestra es quien le da su particular enfoque a la clase. En Exotic Fitness Studio hay dos que enseñan pole dance fitness y su manera de hacerlo es totalmente distinta aunque complementaria.

Una es Lucila Pérez que con su trasfondo en fitness educa a sus estudiantes sobre cuáles músculos están utilizando y cómo interactúan para ayudarlas a realizar subidas sin aparente esfuerzo, enfatiza el tema de los diferentes tipos de agarre, la intención detrás de cada movimiento y de esa manera asegura que se minimice el riesgo de lesión.

“El tubo básicamente para mí es una herramienta, como lo es en el caso de spinning las bicicletas; en el caso del entrenamiento funcional es la bola estabilizadora; o es el bozu, o las bandas de TRX”, explica la que realiza las clases de introducción al pole dance.

“La parte que la hace divertida es que cuando logras hacer una serie de movimientos en el tubo te sientes satisfecha, realizada. Te dices, wow!, tengo toda esa fuerza para hacer ese trabajo. Aparte de que, como se envuelve el elemento del baile, se ven unas líneas en el cuerpo preciosas”, agrega.

Al otro lado del espectro se encuentra Jexzy Falcón, quien también da clases de burlesque para Exotic Fitness Studio. Su trasfondo es en danza y elementos de lo burlesco son prevalentes, particularmente en su selección de música de fondo, movimientos de brazo, pelo, y piernas, además de que enseña a sus estudiantes a moverse con feminidad y poder.

“Siempre incluyo una fusión entre yoga, danza y fitness, pero esa esencia que tenemos todas las mujeres trato de sacarla, de una manera elegante y de igual forma con un tipo de conocimiento a base de la anatomía de cada cuerpo”, acota. Hace hincapié en que trabajan con todo tipo de cuerpo y hasta hay hombres que toman las clases.

“Siempre digo a las estudiantes que esto es algo para uno, no es para alguien. Quitar el tabú, esto no es de club”, afirma.

Ambas maestras hacen lo posible para extinguir esa espinita de vergüenza y miedo que pueda existir al sus estudiantes tener su primer contacto con el tubo. Es de lo primero que uno se da cuenta al estar parada en esa fila. Aquí nadie vino a juzgar ni a burlarse, sino que al contrario, hay un ambiente de apoyo mutuo.

En cuanto al tema de la ropa, como dice Lucila, “el tubo pide cuero”. Pantalones cortos y camisas sin manga son el atuendo indicado ya que el agarre no se logra si el tubo está en contacto con tela, sino con la piel. Les piden a las estudiantes que tampoco se pongan cremas.

La clase comienza oficialmente con un estiramiento estilo pilates que dura aproximadamente media hora. En la clase de Jexzy al estiramiento le sigue otra media hora de ejercicios de fortalecimiento en la que trabajan tríceps, squats y abdominales, utilizando kettlebells, pesas y el mismo tubo.

Luego de casi una hora, comienza la parte que todas esperan con ansias. En el caso de Lucila, ella separa las estudiantes entre las más avanzadas, las intermedias y las que están comenzando desde cero. Ella ocupa el tubo del medio y realiza diferentes secuencias que las estudiantes imitan. Pueden incluir caminar alrededor del tubo, deslizarse por el tubo hasta el piso, enganchar una pierna y tirarse para ejecutar un giro, o subirse en un plank con el tubo entre las piernas, entre otros ejercicios. Eventualmente, los movimientos se vuelven más complejos y en sus clases regulares incluye inversiones y subir el tubo hasta casi tocar el techo.

Las estudiantes de Jexzy realizan más secuencias y ejercicios ya que técnicamente no es una clase de principiantes. Ella demuestra los movimientos y luego va corrigiendo mientras que cada estudiante toma su turno en el tubo. Explica cómo el tubo las ayuda a ejecutar las posiciones, giros, subidas y bajadas. También incorpora trabajo de piso, instando a las chicas a imaginarse que el tubo es su pareja y realizar movimientos sensuales sin llegar a treparse, afinando así el lado burlesco y de danza del pole dance. Al final reta a cada una que haga una secuencia libre con todo lo que aprendieron.

El pole dance requiere fortaleza, flexibilidad, coordinación, gracia y con los mismos movimientos y secuencias uno los va desarrollando. Es un estilo de ejercicio que le va a agradar a quien busca algo distinto y desafiante para tonificar y ser más flexible, un punto medio entre lo burlesco y sensual y lo atlético.

Foto: IStock

No Comments Yet

Leave a Reply