El peligro de las bacterias en los hospitales

Según un informe reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los hospitales de la nación, que incluye a los de Puerto Rico, están haciendo un mejor trabajo en la prevención de las infecciones asociadas a la atención médica (HAI, por sus siglas en inglés). No obstante, es necesario hacer más, especialmente en la lucha contra las bacterias resistentes a los antibióticos.

“Nuevos datos muestran que demasiados pacientes se están infectando con peligrosas bacterias resistentes a los medicamentos en los entornos de atención médica. Los médicos y los establecimientos de atención médica tienen el poder de proteger a los pacientes y nadie debería enfermarse cuando está tratando de mejorarse”, dijo el director de los CDC, Tom Frieden.

Muchas de las bacterias resistentes a los antibióticos que se consideran las más graves y urgentes amenazan a los pacientes mientras reciben tratamiento para otras afecciones en centros médicos, y pueden causar septicemia o la muerte.

En los hospitales de atención médica aguda, una de cada siete HAI relacionadas con una operación o con el uso de catéteres o sondas puede ser causada por cualquiera de las seis bacterias resistentes a los antibióticos de la lista a continuación. Esa cifra aumenta a una de cada cuatro infecciones en los hospitales de atención médica aguda a largo plazo, los cuales tratan a pacientes que por lo general están muy enfermos y permanecen internados, en promedio, más de 25 días.

Las seis bacterias resistentes a los antibióticos consideradas una amenaza son:

  • Enterobacterias resistentes a los carbapenemes (ERC)
  • Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina (SARM)
  • Enterobacterias productoras de BLEE (betalactamasas de espectro extendido)
  • Enterococos resistentes a la vancomicina (VRE)
  • Pseudomonas aeruginosa multirresistentes a los medicamentos
  • Acinetobacterias multirresistentes a los medicamentos

Septicemia

La infectóloga Sandra Maldonado explicó que la septicemia, o sepsis, es una infección generalizada, grave y potencialmente mortal producida por un germen o sus toxinas en la sangre y los tejidos, la cual hace que el paciente empeore rápidamente.

Estas infecciones suelen ser más frecuentes y graves en las personas cuyas defensas inmunitarias están debilitadas (inmunodeprimidas), ya que el organismo no llega a superar la multiplicación descontrolada de las bacterias.

La septicemia es una emergencia médica y requiere tratamiento médico urgente. La septicemia que evoluciona a choque séptico tiene una tasa de mortalidad del más del 50%, dependiendo del tipo de organismo involucrado.

Los síntomas de la septicemia son:

  • Fiebre o temperatura baja
  • Escalofríos
  • Respiración rápida
  • Frecuencia cardiaca elevada
  • Disminución presión arterial
  • Confusión
  • Pérdida de apetito
  • Disminución en la producción de orina
  • Erupción en la piel

La septicemia está asociada con el inicio de una infección local dando paso a grandes y repetidas cantidades de gérmenes a todo el organismo. Generalmente, se desarrolla a partir de un foco infeccioso inicial como por ejemplo: infecciones en piel (celulitis o abscesos), infección urinaria, neumonía, infecciones de abdomen (apéndice, vesícula, intestinos), infecciones en líneas centrales o foley, infecciones en huesos, boca y dientes no tratadas adecuadamente.

Asimismo, numerosas bacterias pueden ser responsables de septicemia; entre las más frecuentes se encuentran los estafilococos, estreptococos, colibacilos y las bacterias resistentes a los antibióticos.

Las medidas preventivas diarias son pasos que se pueden seguir para ayudar a frenar la propagación de los gérmenes que causan enfermedades infecciosas.

 

De acuerdo con Maldonado, estas incluyen las siguientes medidas:

  • Evita el contacto con personas enfermas o cuando estés enfermo limita en lo posible el contacto con los demás para evitar contagiarlos.
  • Es importante cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable al toser o estornudar. Esto evitará la propagación de las gotitas respiratorias de la nariz o la boca que pueden contener gérmenes.
  • Lávate las manos frecuentemente con agua y jabón. Si no hay agua y jabón, usa un limpiador para manos a base de alcohol.
  • Evita tocarte los ojos, la nariz y la boca. Esta es la manera como se propagan los gérmenes.
  • Limpia y desinfecta las superficies y los objetos que puedan estar contaminados con gérmenes como los de la influenza o SARM, como manijas de las puertas, teclados y teléfonos.
  • Si estás hospitalizado, evita visitas de personas enfermas, que puedan contagiarte de infecciones, o si tienes una infección contagiosa, está pendiente de que la visita tome las medidas de precaución indicadas por el médico como el uso de mascarillas, batas, guantes y lavado de manos.
  • El paciente con catéter venoso periférico debería tener baño diario, lavado de manos a la manipulación del catéter, si ocurre extravasación se debe suspender el flujo y el catéter debe ser retirado por el personal médico.
  • Debes verificar diariamente el sitio de punción, por si presenta enrojecimiento, hinchazón o exudado; en caso afirmativo se debe reportar para que el catéter sea retirado y se tomen cultivos.
  • No aplicar ungüentos antimicrobianos u otros antisépticos en el sitio de punción.
  • Pacientes con catéteres venosos centrales, deberían saber que las partículas de sangre en la conexión son un portal de contaminación que facilita el crecimiento de bacterias.
  • Pacientes con hemoderivados y nutrición parenteral con lípidos: el recambio de los equipos de infusión debe realizarse cada 24 horas. Mientras que los equipos de infusión para medicamentos y nutrición parenteral sin lípidos el recambio debe realizarse cada 72 horas. De igual forma, debe estar pendiente que no existan roturas o filtraciones en el sistema de infusión y el circuito de las líneas debe permanecer sellado cuando no esté en uso.
  • Es necesario evitar que las líneas de los fluidos sean arrastradas por el suelo mientras se transportan a las facilidades sanitarias o mientras se deambula.
  • Pacientes con catéter vesical, la bolsa de drenaje nunca deben de elevarla por encima del nivel de la vejiga. Las bolsas de drenaje se debe vaciar cada ocho horas.
  • El cambio de sonda en el paciente ambulatorio se debe realizar cada 15 días.
  • Realizar aseo perineal diario a todo paciente con sonda de foley.
  • Para prevenir infecciones en heridas quirúrgicas, el paciente diabético debe tener buen control de su azúcar, evitar tabaquismo, tener buen estado nutricional.
  • Evitar el mal uso de antibióticos o adquirir antibióticos sin prescripción de un médico o especialista en enfermedades infecciosas para evitar el desarrollo de bacterias resistentes que hoy día son difíciles de tratar.
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