Cómo lidiar con un niño con déficit de atención

El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta de diferentes maneras a entre el 5 y 7 % de la población infantil. Mientras algunos niños pueden tener dificultad para sostener la atención, otros pueden tenerla para mantenerse “quietos” y otros para controlar sus impulsos. Para un niño con este trastorno puede ser difícil desempeñarse bien en la escuela o comportarse en su casa.

Aunque en el pasado se hablaba de TDAH y de ADD, (Trastorno de Déficit de Atención), como afecciones diferentes, la psiquiatra de niños y adolescentes Karen Martínez, aclara que actualmente se refieren al mismo padecimiento, pues el nombre del trastorno ha cambiado a medida que se va entendiendo mejor la enfermedad. “Es lo mismo. Ya no se usa la terminología de ADD. Ahora el diagnóstico es TDAH, pero el profesional de la salud especifica si es ‘predominantemente inatento’, que sería el equivalente al ADD, que es la sintomatología sin la parte de impulsividad e hiperactividad, o si es ‘combinado’, que es que tiene los tres síntomas: la inatención, la impulsividad y la hiperactividad”, explica.

Síntomas

El TDAH tiene muchos síntomas. Al principio puede parecerse al comportamiento normal de cualquier niño, pero el TDAH empeora ese comportamiento. Los niños con TDAH tienen al menos seis síntomas que comienzan aproximadamente a los cinco años. En términos de la atención, “no es necesariamente que no presten atención, sino que se les hace difícil mantenerla. Tengo muchos padres que me dicen que cuando el niño está jugando X juego electrónico no tiene ningún problema en prestar atención, lo cual es cierto, porque el problema no es prestando atención, sino sosteniéndola, sobre todo cuando estamos hablando de un trabajo difícil, tedioso o aburrido. También tiene problemas cambiando la atención de un estímulo a otro”, especifica. Es por esa razón, añade, que muchas veces es en el salón donde se ve la mayor dificultad para las personas con este diagnóstico, “pues es allí donde tiene que sostener la atención en actividades que muchas veces son aburridas o tiene que hacer un trabajo de un material que no entiende bien o es difícil”.

Además de la dificultad con la atención, en ocasiones, un estudiante también puede presentar problemas motores, lo cual se refiere a la hiperactividad o la necesidad de estar en movimiento constantemente. “El niño no se queda sentado, se levanta, da vueltas en el salón, pide ir al baño múltiples veces, pero ya en los adolescentes lo que vemos no es tanto hiperactividad física, sino que no puede permanecer callado en el salón, que golpea el lápiz o realiza algún tipo de movimiento constante”, expone.

En cuanto a la impulsividad, la psiquiatra sostiene que se refiere al paciente que no puede controlar sus impulsos y habla fuera de turno, sin pensar, dice cosas que lo meten en problemas y “a veces también vemos lo que se llama impulsividad emocional, que es el menor que se molesta rápido, que expresa sus emociones bien fuertemente”. Según agrega, “por eso muchas personas con TDAH también tienen problemas regulando sus emociones”. Otros síntomas son:

  • Distraerse fácilmente y olvidarse de las cosas con frecuencia
  • Cambiar rápidamente de una actividad a otra
  • Tener problemas para seguir instrucciones
  • Soñar despiertos/fantasear demasiado
  • Tener problemas para terminar cosas como la tarea y los quehaceres domésticos
  • Perder juguetes, libros, y útiles escolares con frecuencia
  • Estar muy inquietos y retorcerse mucho
  • Hablar sin parar e interrumpir a las personas
  • Corretear mucho
  • Tocar y jugar con todo lo que ven
  • Ser muy impacientes
  • Decir comentarios inadecuados
  • Tener problemas para controlar sus emociones

El niño con TDAH en la escuela

Por la manera en que están estructurados los salones de clases, la cantidad de niños que hay y la cantidad de maestros, a un niño con TDAH se le hará “extremadamente difícil” controlar su conducta en un ambiente que tiene tantos estímulos, pero que a la vez el estímulo al que se supone que le esté prestando atención “no es de mucha motivación”. Según Martínez, eso se ha complicado con el hecho de que los niños están expuestos a muchas actividades que son “bien estimulantes”, como los juegos electrónicos y los videos de YouTube, por ejemplo. “Muchos han crecido con la gratificación inmediata; prenden la tableta y ven lo que quieren ver… estamos viendo unos niños que se han acostumbrado a tener una recompensa inmediata de lo que quieren. En un niño con TDAH, que necesita esa motivación/gratificación para poder activar esos circuitos de atención, si comparas su vida con la Internet y los videojuegos con la de un salón de clases con una maestra que a lo mejor no es tan dinámica y que el tema que presenta tampoco lo es, es más difícil para ellos poder prestar atención”, opina.

Para la psiquiatra, la sociedad ha experimentado una revolución tecnológica, pero el sistema educativo no se ha movido a la par. La pregunta entonces es, ¿cómo estimular a esos niños y aumentarles la motivación? “Porque definitivamente, el modelo de tener el maestro al frente, dando cátedra, no funciona, ni siquiera a nivel universitario. El reto en el salón es buscarle actividades interactivas, ponerlo lo más cerca posible de la maestra o de niños que no tengan problemas de conducta para que les sirvan de modelos y no sobreestimulen al niño. Si el problema es de atención, darle tareas más cortas. En vez de darle cinco páginas para trabajar, dárselas una a una para que no se bloqueen”, aconseja Martínez. Según Martínez, el TDAH no tiene nada que ver con inteligencia, incluso aunque el niño presente algún problema de aprendizaje, la mayoría de las veces puede aprender y ser exitoso en una escuela tradicional, siempre que se den los acomodos razonables, asegura.

¿Y en casa?

“El primer paso es entender la afección y trabajar con las expectativas, porque a ese niño se le hará más difícil trabajar en la escuela, en comparación con un niño sin el trastorno”. Por esta razón, comenta que con frecuencia el énfasis no puede ser necesariamente en las notas, sobre todo en grado elemental, que es cuando los síntomas estarán más fuertes, “porque esto es una afección del desarrollo, así que mientras va pasando el tiempo los circuitos van madurando… y los síntomas van mejorando, eso es importante para los padres”. Sobre todo en la escuela elemental, los padres deben enfocarse más en que el niño adquiera las destrezas que necesita para funcionar en el ambiente escolar: que tenga autocontrol, que pueda sostener la atención, completar los trabajos, puntualiza. “Luego, vamos poco a poco trabajando con las notas, porque tampoco queremos que fracase el grado”.

¿Cómo mejoran los niños que tienen TDAH?

El tratamiento es multimodal, lo que significa de muchos aspectos que hay que tratar, dijo la psiquiatra. “Como es una afección biológica, muchas veces, sobre todo a temprana edad, la primera línea de tratamiento es la medicación, en conjunto con un plan en la escuela, modificación de conducta en la casa y psicoterapia para que el niño vaya desarrollando las destrezas de mejorar la atención, organizarse mejor, controlar los impulsos o hiperactividad, la autoestima”, acota.

En cuanto a los efectos secundarios de los medicamentos, Martínez reconoce que, aunque es una posibilidad, si se usan efectivamente, el riesgo es mínimo. “Efectivamente se refiere a trabajar bien con las dosis”, advierte. De igual forma, establece que cualquier posible reacción no es permanente, pues “la gran mayoría de estos medicamentos, se toma, hace su efecto y al final del día se va por completo del cuerpo, no se acumula. Si hubiera un efecto secundario, duraría lo mismo que el medicamento en el cuerpo, que no sería ni permanente, ni a largo plazo”, plantea.

Uno de los efectos secundarios que más preocupa a los padres es que la mayoría de estos medicamentos disminuye el apetito. “Eso hay que trabajarlo porque necesitamos mantener los niveles de glucosa en la sangre para que el cerebro funcione bien y para asegurarnos que crezca bien. Es importante monitorear constantemente el peso del paciente”, indica.

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