Desencadenantes del asma

El asma es una de las enfermedades de duración prolongada más comunes en los niños, aunque los adultos también pueden padecerla. Causa sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos durante la noche o temprano por la mañana. Aunque la enfermedad no tiene cura, un paciente de asma sufrirá ataques solamente cuando algo afecte sus pulmones.

¿Qué es un ataque de asma?

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, (CDC, por sus siglas en inglés) el ataque de asma ocurre en las vías respiratorias, que son los conductos que llevan el aire a los pulmones. A medida que el aire pasa por los pulmones, las vías respiratorias se van haciendo más pequeñas, como las ramas de un árbol al alejarse del tronco. Durante un ataque de asma, las paredes de las vías respiratorias en los pulmones se inflaman, lo cual hace que las vías se vuelvan más estrechas. Menos aire entra y sale de los pulmones, y el cuerpo produce una mucosidad que obstruye aún más las vías respiratorias.

“El asma, por definición, es una enfermedad crónica que siempre va a estar. Se pueden controlar los síntomas, pero no curar”, sostiene el neumólogo Carlos R. Alcalá Márquez. Es decir, hay que aprender a vivir con ella. Y se puede, siempre y cuando la persona cumpla con el tratamiento recomendado.

Para controlarla, el paciente debe aprender a reconocer los signos de advertencia de un ataque, evitando el contacto con los elementos que pueden causarlo y siguiendo las recomendaciones del médico. De acuerdo con el neumólogo, estos síntomas pueden ser leves, moderados o severos. “El asma leve se controla con inhaladores de corta duración en lo que se llama tratamiento de rescate, pero si es severa, el paciente debe mantenerse bajo atención médica constante”, dice. Sin embargo, si la persona nota un aumento en el uso de los inhaladores, se aconseja que visite a su médico, pues puede ser indicativo de un empeoramiento de la afección.

Causas del ataque de asma

Si una persona tiene asma, debe ir al médico “inmediatamente”, sentencia Alcalá Márquez. Un ataque de asma puede ocurrir cuando te expones a los “desencadenantes del asma”. Sin embargo, según Alcalá Márquez, los elementos que provocan un ataque de asma pueden ser muy distintos a los que causan un ataque a otra persona con esta enfermedad. Por esa razón, es importante que identifiques cuáles son tus desencadenantes y sepas cómo evitarlos. Algunos de los más comunes son:

  • Humo del cigarrillo – No es saludable para nadie, en particular para aquellos con asma. Si tienes asma y fumas, deja de hacerlo. El humo de segunda mano también puede desencadenar un ataque de asma.
  • Ácaros del polvo – Son diminutos animales que están en casi todas las casas. Para prevenir los ataques, se recomienda el uso de protectores en los colchones y las almohadas para que sirvan de barrera entre los ácaros y la persona. Las almohadas rellenas de plumas están desaconsejadas. Se deben retirar los animales de peluche del cuarto y evitar tener objetos amontonados en los cuales se acumula polvo.
  • Contaminación atmosférica – Puede provenir de las fábricas, los automóviles y otras fuentes. Es recomendable prestar atención a los pronósticos del índice de calidad del aire.
  • Alérgenos de cucarachas – Por lo general, las cucarachas se encuentran en lugares donde se come y se dejan restos de comida. Pasa la aspiradora o usa geles o trampas para disminuir la cantidad de estos insectos en la casa.
  • Mascotas – Si crees que tu mascota peluda es la causante de los ataques de asma, mantenla fuera de la habitación de la persona con asma.
  • Moho – Eliminarlo de la casa ayuda a controlar los ataques. La humedad en el ambiente puede hacer crecer el moho. Usa el acondicionador de aire o un deshumidificador para mantener el nivel de humedad bajo.
  • Humo de la quema de madera o pasto – Este se compone de una mezcla de gases dañinos y partículas pequeñas. Respirarlo mucho puede causar un ataque de asma.
Otros desencadenantes

Las infecciones asociadas a la influenza, catarros y el virus respiratorio sincicial (VRS), la sinusitis, las alergias, inhalar algunos químicos y la acidez estomacal, el ejercicio, algunos medicamentos, el mal tiempo, inhalar aire frío y seco, y algunos alimentos, aditivos y fragancias también pueden desencadenar un ataque de asma. Asimismo, las emociones fuertes pueden causar una respiración muy rápida, llamada hiperventilación, que también puede causar un ataque de asma.

Para controlar el asma y evitar un ataque, toma los medicamentos según indicado por tu médico y mantente alejado de aquello que puede desencadenar un ataque. Recuerda que puedes controlar tu asma siguiendo las instrucciones de tu profesional de la salud.

Foto: Pexels

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