Come mejor: tus riñones te lo agradecerán

Los riñones son como el filtro del cuerpo. Realizan varias funciones para mantener la sangre limpia y químicamente equilibrada. Con más o menos el tamaño de un puño, cada día los riñones procesan aproximadamente 190 litros de sangre para eliminar alrededor de dos litros de productos de desecho y agua en exceso, los cuales se convierten en orina.

Los desechos en la sangre provienen de la descomposición normal de tejidos activos, como los músculos, y de los alimentos. El cuerpo usa la comida para obtener energía y repararse a sí mismo. Después que toma lo que necesita de los alimentos, los desechos van a la sangre. Si los riñones no los eliminaran, se acumularían en la sangre y dañarían el cuerpo.

Cuando se habla de función renal se refiere a la eficiencia con la que los riñones filtran la sangre. Las personas con dos riñones sanos tienen el 100 % de su función renal. Algunas nacen con solo un riñón, pero pueden tener una vida normal y sana y, cada año, miles de ciudadanos donan uno de sus riñones para trasplante a un familiar o amigo.

Cuando la función de los riñones es menor de 25 % se presentan graves problemas de salud y cuando disminuye a menos de 10 o 15 %, para mantenerse con vida es necesario alguna forma de terapia de reemplazo renal, ya sea diálisis o trasplante.

Entendida la importancia de los riñones para la vida, la pregunta es, ¿cómo cuidarlos?

Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), los siguientes pasos pueden ayudar:

  1. Escoge y prepara alimentos con menos sal y sodio para ayudar a controlar la presión arterial. La dieta debe contener menos de 2,300 miligramos de sodio al día.
  2. Come la cantidad y el tipo correcto de proteínas. Comer más proteínas de las que necesitas puede hacer que los riñones trabajen más.
  3. Selecciona alimentos saludables para el corazón para evitar que la grasa se acumule en los vasos sanguíneos, el corazón y los riñones.
  4. Elige alimentos y bebidas con menos fósforo para proteger los huesos y vasos sanguíneos. Cuando se padece de enfermedad de los riñones, el fósforo se puede acumular en la sangre lo que extrae el calcio de los huesos, haciéndolos más delgados, débiles y con mayor probabilidad de romperse. Los niveles elevados de fósforo en la sangre también producen picor y dolor en los huesos y articulaciones.
  5. Opta por alimentos con la cantidad correcta de potasio para que los nervios y músculos trabajen correctamente. Los riñones dañados permiten que el potasio se acumule en la sangre, lo cual puede ocasionar problemas cardíacos graves.

Foto: iStock

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