Alimentos orgánicos, ¿mejores para la salud?

Esa es la gran pregunta. Mientras cada vez más personas se unen a este movimiento en pro de lo orgánico y aseguran sentirse mejor, e incluso haber perdido peso, la evidencia no es contundente.

Pero, ¿qué es un alimento orgánico? De acuerdo al National Pesticide Information Center (2015), los alimentos orgánicos se cultivan siguiendo la norma del Programa Nacional Orgánico (NOP, por sus siglas en inglés), del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). Los agricultores orgánicos se enfocan en dejar un mejor ambiente para el futuro. Utilizan recursos renovables y conservan los suelos y la calidad del agua, mientras que rechazan los:

  • pesticidas artificiales, con algunas excepciones (en inglés)
  • fertilizantes elaborados con ingredientes artificiales o lodos residuales
  • plantas y animales genéticamente modificados

De esta manera, se asume, que se estaría mejorando la calidad nutricional de los alimentos y aportando beneficios para la salud (Balaciano, 2014).

Según la nutricionista Dianne Domínguez, “no hay diferencia científica contundente de que los alimentos organicos sean más saludables que los no orgánicos. Sin embargo, hay muchos estudios que presentan lo nocivo que pudieran llegar a ser los pesticidas y demás químicos utilizados en los alimentos no orgánicos”.

De hecho, Balaciano (2014) realizó una revisión sistemática en la que concluyó que no hay diferencias significativas en cuanto al contenido de vitaminas entre productos (animales o vegetales) orgánicos y convencionales. Únicamente dos nutrientes fueron significativamente mayores en los productos orgánicos: fósforo y fenoles, sostuvo. “La evidencia encontrada sobre los beneficios de los alimentos orgánicos no es suficiente para establecer una recomendación a favor de esta. La alimentación debería estar siempre adaptada a los gustos y preferencias de las personas, priorizando siempre los alimentos naturales a los procesados”, recomendó tras su investigación.

Si quieres unirte a esta corriente, busca el sello oficial “USDA Organic” en la etiqueta de los alimentos. Para obtener este sello, el productor debe ser inspeccionado por un certificador aprobado por el gobierno, quien se asegura de que el productor se ajusta a las normas orgánicas necesarias. Las empresas que manipulan o procesan alimentos orgánicos también deben ser certificadas.

Asimismo, el sello “USDA Organic” indica que un producto es 100 % orgánico o hecho con al menos 95 % de ingredientes orgánicos. Los productos con entre 70 y 94 % de ingredientes orgánicos no pueden utilizar este sello, pero pueden ser etiquetados bajo “Made with Organic Ingredients”.

Los alimentos orgánicos suelen ser más costosos que los convencionales y muchas veces pueden ser de difícil acceso.

Foto: Pixabay

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