Fiestas navideñas: para algunos sinónimo de depresión y ansiedad

La época navideña es una de mucha celebración, donde a nivel internacional es llevada a cabo desde las distintas tradiciones culturales. La Navidad es una de las tradiciones en la cual muchas familias, amistades, comunidades se juntan para celebrarla y compartir historias que los unen y permiten que se relacionen.

A través de estos rituales que comprenden en esta época se forjan nuevos significados y relaciones entre los que la celebran. Incluso, muchas personas las describen como una de las tradiciones culturales que más les gustan y significan para sus vidas. No obstante, por los significados que se desarrollan en muchas personas durante las celebraciones, para muchos puede ser una época muy triste y convertirse en una muy incómoda. La cultura y tradición en muchos países han sido vitales para la sobrevivencia de estas y sinónimo de mantener y crear nuevas relaciones. Esas tradiciones se convierten en una especie de ritual que establece la identidad de cada familia, diferenciándola entre las demás, incluso se puede identificar de qué país provienen.

Cuando un ser querido o familiar ha tenido la pérdida de uno de sus miembros, amistades o miembros de la comunidad, muchos de sus rituales diarios se alteran. Los rituales han sido definidos, pero no se limita a esta definición, como los actos simbólicos coevolutivos que incluyen no solo los aspectos ceremoniales de la presentación real del ritual, sino también su proceso de preparación.  Pueden o no incluir palabras, pero contienen partes abiertas y cerradas que se “mantienen” unidas por medio de una metáfora orientadora. La repetición forma parte de los rituales ya que crea contenido, forma y ocasión, donde la familia incorpora múltiples significados y distintos niveles de participación (Imber-Black, Roberts & Whiting, 1988).

Los que nos dice esto es que toda familia que está formada y entrelazada de múltiples rituales que contienen un sinnúmero de significados que crean nuestras experiencias dentro de las relaciones en la familia. Por lo tanto, para las familias que han perdido un ser querido en estas fechas navideñas, estos rituales que los unen cambian o transforman esas pautas que unen y relacionan a sus miembros. Ese hijo, padre/madre y abuelo que ya no comparte debido a que falleció crea otro significado en esa familia en ese ritual que los une. Esos significados, que eran positivos, que relacionaban a los miembros de esa familia tienen que ser sustituidos por otros nuevos significados para el continuo saludable de esa familia. También, para muchos padres cuyos hijos se han movido a otro país como parte de su desarrollo laboral u otra razón pueden sentirse tristes y con mucha ansiedad, pudiendo desarrollar un trastorno de depresión no solo durante este periodo, sino, en muchos casos, a través del tiempo. Fuera de un enfoque patológico o psicológico, hay que ver estas situaciones como procesos sociales y relaciones que tienen que transformarse para desarrollar una transformación de esos rituales por otros que creen nuevos significados y promuevan una continuidad en la vida de las personas.

En Puerto Rico, en estas navidades 2017 muchas personas podrían presentar ciertas características asociadas a depresión y ansiedad, a raíz del paso del huracán María. Algunas tendrán que enfrentar la realidad de la pérdida de algún ser querido, hogar, alimentos y la deseada electricidad para alumbrar su hogar y energizar muchos equipos electrónicos que le permiten una normalidad e incluso el sostén de lo que era su rutina diaria. Será necesario desarrollar nuevos rituales terapéuticos que para manejar la tristeza; no para evitarla. La tristeza, entre muchos malestares y emociones son parte natural de la vida e igual que la alegría, no podremos evitarla nunca, pero sí transformarla.

Algunas maneras de desarrollar rituales que nos permitan sobrellevar estos retos familiares y brinden nuevos significados más saludables son:

  1. Identificar cuáles son esas rutinas que están siendo trastocadas; dónde esa experiencia que teníamos no se puede llevar a cabo.
  2. Dentro de esas rutinas bien identificadas, reflexionar en cómo puedes transformarlas sin perder su esencia, sin tener la participación de esa persona que ya no está.
  3. Entre los distintos miembros de esa familia, conversen qué nuevas experiencias han surgido dentro de esos nuevos rituales que han desarrollado, cómo se sienten y cómo preservar las relaciones entre los miembros e incluso de qué manera con esa persona que ya no permanece.
  4. Haz los rituales nuevos de manera consistente para que esos significados tomen forma y se vuelvan parte de la identidad de la familia o individuo.
  5. Todas las personas involucradas deben ser partícipes de la creación de esas nuevas rutinas o rituales.    
El autor es psicólogo/terapeuta de familia y parejas.

Foto: IStock

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