Esta diabetes que corre por mis venas

Soy boricua de pura cepa. A través de mí fluye la herencia genética de mis padres, muy buena en unos aspectos y para otros… bueno, nada es perfecto.

Lo bueno: vengo de una familia de “postes”, como dicen en el campo; todos altos y flacos. Lo malo: mis padres (¡ambos!), tías y abuelos tienen o tenían diabetes. Eso significa ¡que a mí también me iba a tocar! Y me tocó.

Al principio me sentía abatida. Pensaba que no podría probar un dulce (¡con lo mucho que me gustan!) jamás en la vida. Después de haber sobrevivido al cáncer, pensaba que esto de la diabetes era lo peor que me podía pasar.

Ya sé que no es tan terrible. Bueno, no lo es porque me cuido mucho; no quiero que me amputen ni medio dedo ni quiero tener problemas con la visión, entre otras cosas que me pueden pasar. Quiero vivir lo más sana posible para ver, cargar y jugar con mis nietos.

Qué paradójica es a veces la vida. Si por algo se caracteriza el puertorriqueño es porque le gusta celebrar con comida. El Día de Acción Gracias está a la vuelta de la esquina y ahí mismo arranca la Navidad boricua.

Eso significa que ya muchos están pensando en menús con los manjares de la cocina típica: arroz con gandules, lechón asado, pasteles, guineos hervidos, morcillas, cuajito, arroz con dulce, tembleque, majarete… ¿sigo? La lista es extensa y variada, y por supuesto, no hay que olvidar las bebidas… el coquito y el ponche, por mencionar algunos.

La paradoja es que se ha comprobado que los puertorriqueños tienen una fuerte predisposición genética a la diabetes, según me explicó mi endocrinólogo, Jorge de Jesús.

Lee también: Alto el impacto de la diabetes en Puerto Rico

La diabetes tipo 2 es el tipo más común de diabetes y en Puerto Rico es la tercera causa de muerte. Elba Blanes, directora de la Asociación Puertorriqueña de Diabetes (APD), sostuvo que 14 de cada 100 hombres y 16 de cada 100 mujeres padecen esta enfermedad. En el 2013, un total de 3,145 personas murieron a causa de esta enfermedad.

Si se compara el total de muertes por diabetes para el 2004 con las del 2013, se observa un aumento de un 14.86 por ciento, según el Informe de Salud del Departamento de Salud (DS) para el año 2015. Muy fuerte.

El estilo de vida también influye en el surgimiento de la diabetes tipo 2. La obesidad tiende a presentarse en familias y las familias tienden a tener hábitos similares de alimentación y ejercicio. La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica, lo que significa que no tiene cura.

Sin embargo, si te cuidas, puedes prevenirla y si ya la tienes, puedes controlarla y lograr una vida normal e independiente. Las investigaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han descubierto que la pérdida de peso y el ejercicio moderado, pueden prevenir o demorar la aparición de la diabetes tipo 2 en la población adulta de alto riesgo.

Te explico qué es la diabetes. Se trata de una enfermedad en la cual los niveles de glucosa en la sangre están por encima de lo normal. La mayor parte de los alimentos que consumimos se transforman en glucosa, o azúcar, que es utilizada por el cuerpo para generar energía.

El páncreas produce una hormona llamada insulina para facilitar el transporte de la glucosa a las células del organismo. Cuando una persona tiene diabetes, el cuerpo no produce suficiente insulina o no puede utilizarla adecuadamente. Esto causa que el azúcar se acumule en la sangre.

Factores de riesgo

  • Tener sobrepeso o estar obeso (otra paradoja: mi peso es ¡maravillosamente ideal!)
  • Tener padre, madre o hermanos con diabetes (¡oops!).
  • Antecedentes médicos de diabetes gestacional o haber dado a luz a un bebé que pesara 9 libras o más (también; mi segundo hijo pesó 9 con 4).
  • Ser mayor de 40 años (sí, tengo más de 40).
  • Presión arterial alta, de 140/90 o más (como hago ejercicio la tengo divina).
  • Colesterol anormal con HDL o “colesterol bueno” inferior a 35, o un nivel de triglicéridos superior a 250 (cuando me retiraron la matriz para salvarme del cáncer, empecé a tomar hormonas y mi colesterol estaba súper, pero después de cinco años las hormonas son contraindicadas, así que me las quitaron y al quedarme sin esa protección ¡me subió el colesterol! Lo mantengo bajo control con ejercicio.)
  • Inactividad física (me ejercito cuatro veces a la semana, casi dos horas ¡me encanta!)

Complicaciones

La diabetes aumenta el riesgo de muchos problemas de salud graves –tan graves que pueden llevarte a la muerte o causarte una incapacidad– ¡por eso es tan importante la prevención y/o controlarla! La buena noticia es que con el tratamiento adecuado y los cambios de estilo de vida recomendados, muchas personas con diabetes pueden prevenir o retrasar estas complicaciones.

Lee también: Aprueban “páncreas artificial” para controlar la diabetes

Eso es bueno, pero es mejor no tenerla, empezar a cuidarte desde antes de que aparezcan los síntomas. Y una vez aparezcan, toma control de ella, aferrándote al tratamiento con la misma urgencia con la que pretendes resolver las situaciones de otros. Tienes que poner tu salud primero. Después de todo, ¿quién quiere depender de otros para vivir?

Complicaciones de la piel

De acuerdo a la Asociación Americana de Diabetes (AAD), esta enfermedad puede afectar cualquier parte del cuerpo, incluida la piel. Hasta 33 por ciento de las personas con diabetes tienen en algún momento en la vida una afección en la piel causada o afectada por la diabetes. De hecho, a veces estos problemas son el primer indicio de que la persona tiene diabetes. Afortunadamente, es posible prevenir o tratar fácilmente la mayoría de las afecciones de la piel si se detectan a tiempo.

Complicaciones de los ojos

Las personas con diabetes tienen un riesgo más alto de ceguera que las personas que no tienen diabetes. Los problemas de salud visual incluyen glaucoma (son 40 por ciento más propensas a tener glaucoma que las personas sin diabetes); cataratas (es 60 por ciento más común entre las personas con diabetes) y retinopatía diabética, un término general para todos los trastornos de la retina causados por la diabetes. Hay dos tipos principales de retinopatía: no proliferativa y proliferativa.

Neuropatía

El daño en los nervios causado por la diabetes se llama neuropatía diabética. La neuropatía periférica causa una pérdida de sensaciones en los pies, lo que disminuye la capacidad para sentir dolor o lesiones. Una mala circulación reduce la capacidad del cuerpo para sanar y esto dificulta enfrentar una infección o curar lesiones o heridas.

Lee también: Aprende a contar los carbohidratos en la diabetes

Para una persona con diabetes, estas complicaciones pueden ser una combinación mortal. Cuando una persona con diabetes tiene neuropatía, con frecuencia no se da cuenta de si sus zapatos están presionando y produciendo callos, cortaduras o ampollas.

Estas lesiones menores en los pies pueden desarrollarse hasta convertirse en úlceras, que son rupturas o agujeros en la piel. Si además, hay mala circulación, las úlceras pueden infectarse y es posible que no sanen adecuadamente. Esta es una complicación común asociada a la diabetes y puede llevar a una úlcera crónica de pie, que constituye una de las principales causas de amputación. Se piensa en la amputación cuando el potencial de curación es bajo o si una infección grave se propaga, amenazando la vida del paciente, según el American College of Foot and Ankle Surgeons.

Nefropatía diabética

Cada riñón está compuesto de cientos de miles de unidades pequeñas llamadas nefronas. Estas estructuras filtran la sangre, ayudan a eliminar los residuos del cuerpo y controlan el equilibrio de líquidos. En personas con diabetes, las nefronas lentamente se engruesan y, con el tiempo, resultan cicatrizadas. Las nefronas comienzan a filtrar y la proteína (albúmina) pasa a la orina. Este daño puede suceder años antes del comienzo de cualquier síntoma.

Enfermedades del corazón

Si tienes diabetes, también tienes un mayor riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca y cardiomiopatía diabética.

Prevención

  • Sigue el plan de comidas saludables que tu médico o nutricionista diseñó para ti.
  • Ejercítate durante 30 minutos casi todos los días. Pregúntale a tu médico qué actividades son las mejores para ti.
  • Toma tus medicamentos según las indicaciones.
  • Mídete los niveles de glucosa en la sangre todos los días. Cada vez que lo hagas, anota el resultado en la hoja de registro.
  • Revísate los pies diariamente para ver si hay cortaduras, ampollas, llagas, hinchazón, enrojecimiento o si tienes las uñas doloridas.
  • Cepíllate los dientes y usa hilo dental todos los días.
  • Controla tu presión arterial y el colesterol.
  • No fumes.

Gracias a Dios y a que sigo el tratamiento –ejercitarme, comer cada tres horas y comer lo que es y no comer lo que no es)– no tengo ninguna de estas complicaciones. Te confieso que a veces miro para el otro lado y hago algún desarreglo, como comerme un ñaqui de flan, bueno, dos ñaquis. Muy de vez en cuando, solo para matar las ganas, pero en general no lo extraño. Realmente admito que no ha sido la película de horror que me inventé cuando el doctor me dijo “tienes diabetes”.

Lamentablemente, no todas las historias son así. Sé de muchas personas con experiencias tristes, pero todas tienen en común que nunca aceptaron la enfermedad y no se cuidaron. También sé de otros como yo, que están felices de la vida, con y a pesar de la diabetes.

Al final, cada uno escoge a qué grupo pertenecer: al que se adhiere al tratamiento y vive bien o al que lo rechaza y termina complicándose la vida y complicando la de los demás. Yo, definitivamente, me apunto en los que quieren vivir ¡y vivir bien! ¿Y tú?

Foto: IStock

No Comments Yet

Leave a Reply