Regreso a clases con una alimentación saludable

Nuestro sistema inmunológico es una red compleja de procesos que ayudan a nuestro cuerpo a combatir virus, bacterias y otros patógenos.

El sistema inmune de un niño está en desarrollo al menos hasta los 10 años. Para que ese sistema funcione adecuadamente, necesita estar en contacto con virus y bacterias de vez en cuando. Por lo tanto, no es irrazonable que se enfermen en esta temporada de regreso a clases.

Nosotros, por supuesto, los queremos lo más saludables posible y que puedan combatir estos patógenos con la menor dificultad. Naturopáticamente, se puede lograr de distintas formas.

Está comprobado que las frutas y los vegetales –junto con una dieta de alimentos enteros y no procesados–aumentan la función inmunológica, lo que equivale a menos días de enfermedad en la escuela. Esta alimentación saludable incrementa además el desempeño atlético, el enfoque y la concentración, a la vez que disminuye la exacerbación de afecciones crónicas.

Esto sucede porque una dieta mayormente orgánica y de comidas enteras con un balance de frutas, vegetales, granos enteros, nueces, semillas y legumbres, es rica en vitaminas, nutrientes, fitonutrientes (nutrientes que se encuentran en las plantas), fibra, proteína y grasas saludables. Una dieta baja en grasas saturadas, comidas procesadas, azúcares refinadas y aditivos, va a ayudar al desarrollo de un buen sistema inmunológico proveyendo los nutrientes necesarios.

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Para nutrir el cerebro de nuestros pequeños, una buena fuente de ácidos grasos esenciales se puede obtener consumiendo la dosis adecuada de aceite de pescado de buena calidad y también de salmón silvestre, bacalao, sardinas y semillas de lino, alimentos ricos en ácidos grasos omega-3.

Por un tiempo se pensaba que los probióticos solo jugaban un rol único en la salud intestinal. Ahora sabemos que mantener una población sana de bacterias intestinales es esencial para la buena salud. La suplementación es necesaria cuando esas bacterias “buenas” que apoyan al desarrollo de un sistema balanceado suelen verse alteradas, por ejemplo, con el uso de antibióticos. Esto pasa particularmente en niños entre las edades de uno y 6 años, que es cuando más ocurre la sobreprescripción de antibióticos por la alta incidencia de infecciones respiratorias y de oídos.

La cajita de herramientas naturales no acaba aquí. Existen otras opciones como la hidroterapia que ayuda a manejar la fiebre aguda y apoyar el proceso de sanación. En el caso de afecciones crónicas, la hidroterapia estimula la circulación al área de la enfermedad y a su vez el sistema inmunológico. Por otro lado, tenemos la homeopatía que ha demostrado trabajar con mayor efectividad en los niños que en los adultos, sin riesgos de efectos secundarios.

Los niños son sorpresivamente fuertes. Tienen una gran habilidad para sanarse ellos mismos y recuperarse de las enfermedades. ¿Cómo preservamos esta habilidad en sus cuerpos? Con una buena nutrición, un estilo de vida saludable, ejercicio, suplementación adecuada y mucho amor.

La autora es naturópata.

Foto: IStock

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