Las mentiras, ¿positivas o negativas?

Todas las personas, hombres y mujeres, consciente o inconscientemente, tienden a decir pequeñas y grandes mentiras. Según Walter Riso, “mentir se ha convertido en un estilo de vida”.

La confianza es un pilar muy importante para que la pareja funcione. La mentira, bien sea por omisión o defecto, es destructora de la pareja, afectando la intimidad, la comunicación y en muchos casos, la fidelidad.

Mujeres y hombres por igual esperan de una relación amorosa, honestidad, confianza y lealtad. Sin embargo, cabe la pregunta: ¿no deberían ser la honestidad y la confianza el soporte de una relación amorosa? ¿Hasta dónde la sinceridad es positiva? Tendemos, frívolamente y muchas veces sin pensar, a mentir. Según Marianne Dainton, profesora de la Universidad de la Salle en Filadelfia, “las parejas más sinceras son, normalmente, las menos felices”.

Ocultamos algunas verdades, llamadas mentiras piadosas, con el fin de evitar inconvenientes con las personas o la pareja. Utilizamos la mentira para lograr cosas, mantener una imagen, evitar responsabilidad, provocar en el otro compasión, evitar peleas, etc.

La mentira piadosa tiene una función muy importante en la pareja, que es la intención de proteger a la persona que queremos. No hablamos de la mentira para hacer daño, aprovecharnos del otro o la infidelidad. Hablamos de la mentira para liberarnos de una situación que es desfavorable para ambos y que de otra manera, genera roces y conflictos. La sinceridad llevada a un extremo, genera una fuente de insatisfacción.

Al comienzo de las relaciones amorosas, ambos sexos quieren seducir; intentan vender lo mejor de sí mismos para gustar al otro. La seducción está formada por mentiras para engrandecer virtudes y empequeñecer defectos, para ser queridos y evitar el rechazo. Con el tiempo, las parejas tienden a recordar esas mentiras de seducción con humor y perdonan fácilmente. Hombres y mujeres tienden a mentir, sin distinción, para mantener la armonía matrimonial.

¿Por qué mentimos?

Son muchas las causas por las que mentimos: para ser el centro de atracción, para exagerar la realidad, evitar vergüenza, eludir la pérdida de la pareja, para aparentar lo que no se es, por temor a las consecuencias, por no ser rechazado, para evitar la soledad, etc. Detrás de estas mentiras se esconden muchos miedos y frustraciones, pero el objetivo tiende a ser el mismo, conseguir una relación satisfactoria.

En el caso de la infidelidad, si la pareja infiel no quiere dejar a su pareja, siente que no hay sentimientos afectivos y que ese affair no es importante para esa persona, le quitará todo valor a la traición y se mentirá a sí mismo y a la pareja por evitar las posibles consecuencias. Confesar una aventura llevaría a una ruptura en el 75 % de los casos.

La temática de las mentiras más frecuentes en una relación de pareja son diversas, pero casi siempre tienen que ver con la presencia de una tercera persona, la paternidad de los hijos, el pasado amoroso o tener un orgasmo.

¿Cuándo la mentira es buena idea?

Todos tenemos muy claro cuándo una mentira es dañina y cuándo no. Las mentiras son positivas mientras eviten conflictos innecesarios, no hagan daño, no sirvan para aprovecharnos de otra persona. Es muy importante conseguir un balance y fiarse del sentido común. No hay que contarlo todo, porque podría producir más conflictos que bienestar. Por ejemplo, contarle con detalles nuestro pasado sexual a nuestra pareja, en muchos casos, no colaboraría en nada con nuestro presente y podría más bien lastimar, que ayudar.

Según el psicólogo Esteban Cañamares, “lo importante de una relación es encontrar un término medio entre las mentiras positivas y negativas”. Sin embargo, hay situaciones en las que nunca es buena idea mentir y tiene que ver con las adicciones, los asuntos financieros o las situaciones que pongan en riesgo la intimidad de la pareja, y siempre dependerá de la intensidad de lo que se oculta.

Debemos preguntarnos, a la hora de descubrir una mentira por parte de nuestra pareja, si esta pone en riesgo la relación, si afecta nuestra intimidad, si causa daño irreparable o, si por el contrario, su intención fue protegernos o evitar conflictos. Las consecuencias del descubrimiento de una mentira importante, por lo general, hace que desconfiemos de la pareja y cuestionemos toda la relación.

¿Qué hacer?

  1. Si confirmamos que es cierto que nos mintió, mantener la calma y no dejarnos llevar por la ira y el dolor
  2. Hablar de una manera sincera y honesta sobre los motivos que lo han llevado a mentir
  3. Evaluar el motivo de la mentira y su grado de importancia. Dejar que pasen algunos días y valorar de nuevo la situación. Tal vez, las emociones hayan disminuido y se pueda pensar con más claridad.
  4. Si decides continuar, date un tiempo para “digerir” y no pretender que nada ha pasado.
  5. No vengarse e intentar perdonar. Si decides continuar la relación, trata de pasar la página o busca la ayuda de un profesional que pueda devolverte la confianza y establecer nuevos lazos en la pareja.

La autora es sexóloga clínica.

Foto: IStock

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