¿Cómo es vivir con OCD?

El trastorno obsesivo compulsivo (OCD, por sus siglas en inglés) es una enfermedad crónica, fisiológica y no solo mental. El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5, por sus siglas en inglés) de la Asociación Americana de Psiquiatría, lo clasifica como un trastorno de ansiedad en el que la persona tiene pensamientos recurrentes incontrolables, que son la obsesión, y un comportamiento, que es la compulsión, que atiende la necesidad de realizar la obsesión, para evitar sentimientos de ansiedad y angustia.

A nivel psiquiátrico, el OCD tiende a ser muy comórbido con otros padecimientos. De acuerdo al psiquiatra Juan Fumero, aproximadamente un 77 % de los pacientes de OCD presenta depresión. También pueden experimentar ansiedad generalizada y/o trastorno bipolar. En algunos casos, puede haber comorbilidad con abuso de sustancias. Tiende a comenzar entre los 20 y los 30 años, aunque puede verse en niños.

Se trata de un padecimiento con un componente biológico evidenciado, tratable a través del fármaco y de la psicoterapia. El tratamiento farmacológico incluye el uso de varios medicamentos, entre ellos los antidepresivos con distintas dosis, más altas al principio.

“A medida que logramos controlar la enfermedad, podemos ir reduciendo tanto la cantidad de medicamentos como las dosis”, aclaró. También indicó que, aunque en algunos casos se puede eliminar por completo el uso de medicamentos, la mayoría de los pacientes deberá tomarlos durante toda la vida para evitar descompensarse.

En cuanto a la psicoterapia, “todos se benefician enormemente y he visto cambios muy buenos en pacientes que la reciben. La combinación de tratamientos es particularmente importante en estos casos, pues la vida de una persona con OCD puede llegar a ser bien difícil”.

La vida con OCD

Imagina que cuando vas a ponerte el pantalón tienes un pensamiento que te indica que te lo tienes que poner de una forma en particular, en un ángulo determinado, que te toque por aquí, pero que no te toque por allá. Reconoces que tu pensamiento es absurdo, pero aun así no puedes quitártelo de la cabeza.

Para intentar reducir la ansiedad que te produce ese pensamiento (obsesión), te pones el pantalón una vez, pero resulta que cuando te lo pusiste te tocó donde según tu pensamiento no te debería tocar y no te tocó donde según tu pensamiento obsesivo debía tocarte. Entonces te lo quitas y vuelves a ponértelo una y otra y otra y otra vez hasta que finalmente logras ponértelo de acuerdo a tu pensamiento.

Piensa que entre intento e intento pasaron 37 ocasiones y dos horas de tiempo. Llegarás tarde al trabajo por el tiempo que perdiste intentando ponerte el pantalón de acuerdo a tu pensamiento obsesivo para reducir la ansiedad o la angustia que te causa ponértelo de otra forma que no sea esa. Esa conducta repetitiva es la compulsión y su único propósito es reducir la angustia y ansiedad que causa el pensamiento indeseado.

¿Quién no ha regresado al hogar a verificar si cerró la puerta o apagó la estufa? Verificas, te aseguras y sales casi corriendo para no llegar tarde a tu compromiso. Imagina ahora que eso te pase todos los días, varias veces al día y que en vez de cerciorarte una sola vez cada vez, tengas que hacerlo 20, 40, 100 veces por ocasión.

Imagina que no importa cuánto tiempo estés en la ducha y cuán bien te bañes, apenas te pasas la toalla te sientes sucia y sientes la compulsión de bañarte una y otra vez para reducir la ansiedad.

“A todo esto, la persona es consciente de que lo que está haciendo es absurdo y aun así no lo puede evitar… eso la desespera y aumenta la ansiedad y puede tener un factor de riesgo importante porque lo que quiere es quitarse eso de encima”, advirtió el psiquiatra.

Así es la vida de una persona con OCD. Se afectan su vida, sus relaciones interpersonales y la vida de quienes le rodean.

En resumen

El DSM-5 establece que la persona reconoce la presencia de los pensamientos obsesivos y está convencida de que esos son verdaderos o no. Para recibir un diagnóstico de OCD la persona debe tener obsesiones, compulsiones o ambos.

Las obsesiones se definen según dos aspectos:

  • Pensamientos, impulsos o imágenes mentales que se repiten constantemente y que son indeseados y causan mucha ansiedad o estrés.
  • La persona que tiene estos pensamientos, impulsos o imágenes mentales trata de ignorarlos o de hacer que desaparezcan.

Las compulsiones, por su parte, se caracterizan por:

  • Conductas (como lavarse las manos, colocar cosas en un orden específico o revisar algo una y otra vez como cuando se verifica constantemente si una puerta está cerrada) o pensamientos (como rezar, contar números o repetir palabras en silencio) que se repiten constantemente o según ciertas reglas que se deben seguir estrictamente para que la obsesión desaparezca.
  • El propósito de estas conductas o pensamientos es prevenir o reducir la angustia, o evitar una situación o acontecimiento temido. Sin embargo, estas conductas o pensamientos no tienen relación con la realidad o son claramente exagerados.

Además, el manual establece que se deben cumplir con otros criterios, como que las obsesiones o compulsiones consuman mucho tiempo (más de una hora por día) o causen una intensa angustia o interfieran de forma significativa con las actividades diarias de la persona, entre otros.

Consejos del psiquiatra

  • Debes entender que no es que no quieras controlarte; es que no puedes. El cerebro está alterado.
  • Busca ayuda como tratamiento farmacológico y psicoterapia, ambos.
  • No pelees con la idea; eso la hace más grande. Debes aprender a manejarla.
  • Todo lo que te ayude a estar más relajado y tranquilo es favorable; lo que te cause ansiedad tiende a despertar las obsesiones y las compulsiones, por lo tanto, debes identificar qué actividades te relajan, y eso es bien individual. Lo que relaja a unos, no necesariamente relaja a otros.

Foto: IStock

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