Forma de hablar podría ser indicativo de que padecerás de alzhéimer

Tu forma de hablar puede revelar, digamos… algunos trastornos en camino. Veamos. Las pausas, las muletillas y el alargar las palabras son factores de alerta y otros hábitos pueden ser un indicio de una declinación mental, que a su vez puede desembocar en el mal de Alzheimer, según un estudio.

Investigadores pidieron a la gente que describiese lo que se les mostraba en sesiones filmadas con dos años de diferencia. En aquellos con un principio de trastornos cognitivos se notó un deterioro en la forma de expresarse mucho más acentuado que en aquellos sin esos síntomas.

“Comprobamos que hay ciertos aspectos del lenguaje que se afectan antes o al mismo tiempo que surgen los problemas de memoria”, señaló uno de los impulsores del estudio, Sterling Johnson, de la Universidad de Wisconsin-Madison.

Este fue el estudio del habla más grande que se ha hecho con estos fines y si nuevas pruebas confirman sus resultados, podría ofrecer una forma sencilla, barata y temprana de detectar síntomas de un deterioro mental.

No te asustes: mucha gente dice “esteeee” y tiene problemas para recordar nombres, sin que eso implique que sufres de algún trastorno mental o cognitivo.

“Es algo normal de la edad, cosas que uno puede recordar más tarde y que no van a afectar una conversación”, expresó otra participante en el estudio, Kimberlay Mueller. “La diferencia aquí es que ocurre con más frecuencia en un breve período, interfiere con las comunicaciones y se agrava con el tiempo”.

La Conferencia Internacional de las Asociaciones de Alzheimer analizó el lunes el estudio en Londres.

Unas 47 millones de personas padecen de demencia en todo el mundo y el mal de Alzheimer es su manifestación más común. Las medicinas actuales no pueden impedir el avance o revertirlo, solo pueden aminorar los síntomas. Y los médicos estiman que cuanto antes se detecten los síntomas, más posibilidades habrá de tratarlo, por lo que se hacen esfuerzos para detectarlo lo más temprano posible.

Los trastornos cognitivos moderados causan cambios visibles, aunque sin llegar a interferir con la vida diaria. Y no son un anuncio de la llegada del alzhéimer, aunque algunos -entre un 15 y un 20 %- sí lo padecen.

Para ver si un análisis del habla puede detectar los primeros síntomas de problemas cognitivos, los investigadores pidieron a 400 personas sin problemas cognitivos que describiesen una imagen y no percibieron cambios con su capacidad para expresarse de forma hablada con el correr del tiempo. Luego, hicieron la misma prueba con 264 personas que participaban en un estudio de cincuentones y sesentones del Alzheimer’s Prevention Registry, de Wisconsin, la mayoría de los cuales tiene un padre con alzhéimer y podría correr riesgo de contraer la enfermedad. De ellos, 64 tenían ya síntomas de un deterioro o estos surgieron a lo largo de esos dos años, según otros exámenes neurológicos a los que se sometieron.

En la segunda tanda de pruebas, se percibió un deterioro más acelerado en la expresión de ideas y en la fluidez con que se expresaban (menor claridad, pausas y uso de muletillas). Usaban más pronombres como “eso” o “ellos” en lugar de nombres específicos para aludir a cosas o personas, empleaban oraciones más cortas y les tomaba más tiempo expresar lo que querían decir.

“Todos esos son indicios de problemas con los datos que procesa el cerebro”, señaló Julie Liss, experta en el lenguaje de la Universidad Estatal de Arizona.

Liss participó en un estudio del 2015 que analizó decenas de conferencias de prensa del expresidente Ronald Reagan y encontró evidencias de cambios en su forma de expresarse más de una década antes de que le diagnosticasen alzhéimer.

Otro estudio mencionado el lunes señala que la pérdida de la audición puede ser también una manifestación de un deterioro mental. Involucró a 783 personas del mismo proyecto de Wisconsin. Quienes de entrada revelaron que les habían diagnosticado problemas auditivos tenían el doble de posibilidades de desarrollar trastornos cognitivos en los próximos cinco años que aquellos a quienes no se les había diagnosticado problemas auditivos.

“Los médicos de familia pueden ayudar mucho si saben cómo detectar los primeros síntomas de deterioro mental”, expresó María Carrillo, de la Asociación de Alzheimer. Los problemas auditivos, cambios en la forma de hablar y otros síntomas conocidos, como problemas para dormir, podrían justificar una visita a un neurólogo para que haga un examen de demencia, agregó.

Foto: IStock

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