Alimentos procesados: qué son y cuáles son sus riesgos

Si al escuchar la frase “alimentos procesados”, piensas en pizza, hot dogs o salchichas, debes saber que estás en lo cierto; todos lo son. No obstante, cuando buscamos la definición de “procesado” en la industria alimentaria, nos referimos a todos aquellos alimentos a los que se les ha alterado en cierta forma su estado natural.

Cualquier cambio, ya sea congelar, secar o picar un alimento, se puede considerar algún tipo de procesamiento con el fin de poder preservar su frescura, sabor o hacerlo seguro al consumo. Si nos basamos en esta definición, la leche pasteurizada, al igual que las frutas y los vegetales congelados, se clasificarían dentro de los alimentos procesados, pero, ojo con esto.

¡Que estas definiciones no te confundan! Hay dos tipos de cambios que se pueden experimentar: el cambio físico y el químico. El físico es aquel que no altera lo que es la sustancia o el alimento y tiene la menor cantidad de ingredientes añadidos. Una mazorca picada en pedazos y colocada en un empaque sigue siendo una mazorca. En el caso del cambio químico, el alimento tendrá una estructura química diferente o nuevas sustancias añadidas. Si tomamos esa misma mazorca, le añadimos sodio y preservante, obtenemos un producto levemente procesado. Al molerla y producir sirope, surge un cambio químico que resulta, a su vez, en un alimento nuevo y altamente procesado.

Por otra parte, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), “las carnes procesadas son aquellas a las que le han añadido sal, las han curado, fermentado o ahumado o les han hecho algún tipo de procesamiento con el fin de mejorar su sabor o duración”. Estas incluyen jamón, tocineta, salchichas y otros embutidos como hot dogs y hamburgers. Si bien es cierto que un plan de alimentación saludable puede incluir tales alimentos, se recomienda limitar su consumo ya que en exceso pueden afectar nuestra salud.

Alimentos procesados: lo que debes saber

Tienden a ser ricos en sodio: cerca del 70  por ciento del sodio que consumimos al día proviene de los alimentos procesados. Esto se traduce en o más de 3,400 mg, cantidad que excede significativamente a la recomendación establecida por la Asociación Americana del Corazón y las Guías Dietarias, que es de 2,300 mg/día, con un ideal de 1,500 mg. Los alimentos de conveniencia o listos para el consumo y los de los centros de comida rápida contienen la mayor cantidad de sodio.

El sodio es similar a una esponja: Si lo consumimos en exceso, nuestro cuerpo puede retener líquido, creando una carga en nuestro corazón y vasos sanguíneos y aumentando nuestras presiones sanguíneas.

  1. Pueden tener grandes cantidades de azúcar y grasa: Para realzarles el sabor, si no le añaden sodio, pueden añadirle azúcar, principalmente el sirope de maíz (high fructose corn syrup) o grasa, los cuales pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y obesidad.
  2. Pueden aumentar el riesgo de cáncer: La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) realizó una serie de estudios en los que concluyó que las carnes procesadas pueden ser carcinógenas. Es decir, en exceso pueden aumentar el riesgo de cáncer, principalmente el de colon y estómago. Esto se debe, en parte, a unos compuestos que le añaden conocidos como nitritos y otros químicos perjudiciales a la salud.
  3. Pueden ser bajos en fibra: La fibra se encuentra de forma natural en los alimentos de origen vegetal, pero mientras más procesados estén, menor será su contenido de fibra.

Recomendaciones:

  • Prepara los alimentos principalmente en casa: Con los estilos de vida acelerados, esto parece casi imposible, pero no hay que ser un chef para lograrlo. En la Internet existen cientos de recetas deliciosas, saludables y muy fáciles de preparar.
  • Lee la etiqueta nutricional: Así podrás comparar alimentos similares (aunque tengan algún tipo de procesamiento) y seleccionar el mejor.
  • Da énfasis a los alimentos frescos, pero de temporada: Estos salen más económicos y son más asequibles.
La autora es nutricionista-dietista y miembro del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico.

Foto: IStock

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