Cuando los problemas emocionales afectan la salud física

Las enfermedades mentales y los problemas emocionales no solamente ocurren en el interior de una persona. Usualmente, los que padecen de ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático u otras enfermedades, pueden tener dificultades con su salud física, como problemas gastrointestinales, diabetes, presión y problemas con su peso.

“La salud mental y nuestras emociones van de la mano. Nuestros pensamientos tienen efecto en nuestro cuerpo directamente, en términos de causar reacciones a las cosas que nos pasan, las que percibimos con base en nuestras experiencias previas y el significado que le damos a esas experiencias”, comienza explicando la psicóloga académica investigativa Blamaris Falcón.

Esto explica el por qué dos personas que pasan por una misma experiencia pueden tener diferentes reacciones. Pueden haber situaciones en que las personas caen en depresión y hay otras que pueden desarrollar ansiedad o algún desorden alimenticio. Por ejemplo, varias personas pueden desarrollar diferentes enfermedades mentales a consecuencia del bullying.

A pesar de que las personas con una misma enfermedad mental o problema emocional pueden desarrollar diversos síntomas físicos o afecciones que afecten su salud, hay enfermedades mentales y emocionales que son vinculadas a enfermedades físicas específicas.

“Hay ciertos psicólogos que visualizan al ser humano como un ente holístico, en los que muchas de las situaciones y enfermedades físicas tienen su raíz en la salud mental”, continúa la psicóloga.

Ella también explica que cuando un sistema en el cuerpo comienza a fallar, los demás sistemas sentirán el golpe. Esto puede significar que previamente ignoramos algún problema o situación emocional y mental que ahora nos afecta en más de una zona.

El estrés negativo —ese que tenemos por el trabajo o alguna situación negativa— libera hormonas que activan las defensas y la supervivencia a nuestro torrente sanguíneo. Una de estas hormonas está asociada con el cáncer, y al estar condicionados para trabajar bajo presión, esta hormona aumenta. Cuando uno prolonga esta afección y se acostumbra a vivir bajo presión, el cuerpo sufre y comienza el desarrollo de enfermedades físicas.

“La relación entre cuerpo y mente es muy poderosa”,  explica Falcón. Una persona que padezca de mucho estrés también es susceptible a enfermarse más de lo normal ya que sus defensas bajan.

La psicóloga enfatiza que una persona debe tener mucho cuidado con sus pensamientos ya que estos tienen un gran efecto en lo físico. Ellas deben querer cambiar su situación y todo comienza con las emociones y la mente.

Foto: IStock

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