Qué pasa cuando vives con lupus

La historia suele repetirse…comienzan a aparecer diferentes síntomas: fiebre, dolor en las articulaciones, sarpullido en la piel, entre otros malestares comunes que parece no tener un origen claro. Luego de un tiempo, buscan ayuda médica, pero el diagnóstico no es concluyente. Luego de varios exámenes y observaciones de la progresión de las dolencias, determinan que es lupus.

¿Qué es esta enfermedad? ¿Qué me puede ocurrir ahora? ¿Tiene cura o cómo se trata? Son algunas de las primeras preguntas que saltan a la mente de las personas que reciben este diagnóstico.

De acuerdo con Luis Vilá Pérez, el reumatólogo y catedrático de la Escuela de Medicina del recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, el lupus herimatoso sistémico es una enfermedad crónica y autoinmune, que no tiene cura pero puede tratarse.

El doctor explica que el sistema inmunológico protege a las personas de microorganismo que causan enfermedades o daños a los tejidos y células del cuerpo. Sin embargo, en quienes padecen este tipo de lupus el sistema inmunológico no funciona así, sino que considera que el cuerpo es un ente extraño y “ataca” los tejidos, órganos y sistema corporales. Además, aclara que el lupus no es un tipo de cáncer.

El galeno menciona que el lupus es 10 veces más frecuente en mujeres que en hombres, y es más común en féminas entre las edades de 20 a 40 años de edad. Puerto Rico, señala, tiene una de las tasas de lupus más altas del mundo. Aunque se desconoce la causa de la enfermedad, se sabe que hay más de 35 genes asociados a esta, y que, en personas que tengan predisposición genética, pueden influir factores ambientales, infecciones virales, la exposición prolongada a rayos ultravioletas y el hábito de fumar.

Algunas señales de alerta son: cansancio, pérdida de apetito, dolores e inflamaciones en las articulaciones, erupciones en la piel, eritema en forma de mariposa en las mejillas, úlceras en la boca y nariz, alopecia, inflamación de tejidos, nivel bajo de glóbulos blancos y hemoglobina, problemas neurológicos y cognitivos, sicosis y neuropatías, entre otros.

En ocasiones, el médico puede tardarse en precisar el diagnóstico porque estos síntomas son comunes y se vinculan a otras enfermedades. Sin embargo, explica Vilá Pérez existen criterios clínicos y de laboratorio que ayudan a determinar si es lupus. Es importante descubrirlo a tiempo para que la persona reciba cuanto antes el tratamiento adecuado.

El tratamiento que se emplea incluye medicamentos inmuno depresores que modulen el sistema inmunológico. El objetivo es evitar que el lupus afecte y cause daño a órganos vitales. La enfermedad no se presenta de la misma forma e intensidad en todas las personas, por lo que el tratamiento debe ajustarse a las necesidades de cada paciente. Estos suelen ser tratados por un reumatólogo, pero pueden intervenir otros profesionales de la salud según se requiera.

El doctor Vilá Pérez, quien también investiga el lupus en Puerto Rico, comenta que es esencial que hagan cambios en el estilo de vida, como ejercitarse, alimentarse sanamente, vacunarse contra ciertas enfermedades y controlar otras que padezca, como: diabetes, hipertensión y colesterol. Asimismo, enfatiza que la adherencia al tratamiento y apoderarse de su salud son vitales para controlar el lupus.

Foto: Kevin Winter/Getty Images

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