Medita como parte de tus resoluciones de 2017

¿Ya hiciste tu lista de resoluciones? ¿Qué incluye? Bajar de peso, ejercitarte, hacer dieta, estudiar… Pero ¿qué tal si este año te propones algo diferente como meditar? A través de esta práctica milenaria puedes obtener muchos beneficios que redunden en una mejor relación contigo, con las demás personas y con tu entorno.

José Santini Colberg, instructor de yoga y practicante de meditación Vipassana, explica que meditar tiene dos aspectos básicos: atender lo que pasa en ti y ver las cosas como son. En el cuerpo siempre hay movimiento, vibraciones, pulsaciones, pero como estamos en constante movimiento, no nos percatamos. Por esto, la meditación exige que te detengas a sentir lo que ocurre en tu organismo. La otra parte que debes observar es tu mente. Por ejemplo, puedes fijarte en cuál es el contenido de tus pensamientos o cuán frecuentes son.

También expone Santini Colberg que al meditar puedes percatarte de las manifestaciones que las emociones producen en tu cuerpo. Según detalla, estas se expresan a través de sensaciones físicas, por ejemplo: si estamos tristes, lloramos, o si estamos alegres, reímos. Igualmente, puedes sentir el pecho “apretado”, picores, espasmos, entumecimiento o dolores. Estas sensaciones físicas tienen su origen o “semilla” en alguna situación que has o estás enfrentando. La idea es que puedas reconocerlas y descubrir su origen o razón.

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Santini Colberg enfatiza en que la práctica constante de la meditación produce cambios en los patrones que te hacen reaccionar de determinada manera ante esa situación que viviste o estás experimentando. Este proceso incluye el segundo aspecto básico de la meditación: ver las cosas como son. Las “semillas” u orígenes de las emociones o pensamientos surgen de aquello que te gusta o de lo que te desagrada.

Cuando ocurren situaciones que no te gustan, creas un patrón de rechazo que a su vez genera una serie de procesos mentales y físicos. Si bien es cierto que no puedes evitar que las situaciones adversas sucedan, sí puedes transformar tu reacción hacia ellas. Por otro lado, cuando ocurre una situación que te agrada, quieres que pase más a menudo, creando patrones de apego. Entonces, al no tener eso que te hace feliz, sufres.

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¿Cómo ayuda la meditación en este proceso? Mucho, porque es a través de la práctica que se purifican los patrones de pensamientos que te hacen reaccionar de determinada manera cada vez que te enfrentas a la misma situación. “Soy el que reacciona a las cosas que me pasan y decido cómo reaccionar. Eso es lo que me hará feliz. El fin de la meditación es la ecuanimidad. No se trata de no sentir las emociones, sino de ser conscientes, conocernos, reconocer nuestros patrones de pensamientos y saber cómo reaccionar a lo que nos pasa”, resume Santini Colberg.

Cómo empezar:

No pienses que tienes que pasar horas sentado meditando. Al comenzar, el proceso debe ser paulatino. Inicia con cinco minutos, luego cuando estés listo, aumenta la cantidad de tiempo.

  •  Elige un lugar cerrado y tranquilo, con las menos distracciones posibles.
  • Siéntate derecho en una silla, sin recostarte del espaldar y con los pies planos en el piso.
  • Cierra los ojos y siente el fluir de tu respiración. Observa las sensaciones de tu cuerpo y tus pensamientos.
  • Evita los lugares abiertos o las meditaciones guiadas porque puedes distraerte.
  • Sé paciente contigo y tu proceso. No te desanimes si en el comienzo no puedes estar mucho tiempo meditando.
  • Experimenta una meditación en grupo. En la isla hay varios centros budistas y de yoga que ofrecen este tipo de clase.
  • Existen diferentes formas de meditar, escoge aquella que esté más acorde contigo.

Foto: IStock

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