Cuídate de la indigestión en Navidad

¡Es Navidad!, se juntan el placer, las delicias de la cocina puertorriqueña y los excesos alimentarios de la temporada navideña y el resultado puede ser terrible para el organismo, especialmente para el estómago. Para que no se te agüe la fiesta ni empieces el Año Nuevo con el pie izquierdo, te ofrecemos los siguientes consejos.

Durante la Navidad, con todo su jolgorio y actividades, es fácil sobrecargar el cuerpo con las delicias de la comida típica, platos ricos en grasas, sal y azúcares, ¡los postres!, alcohol y poco descanso. Estos factores, además de amenazar con hacerte subir unas libritas, también podrían causarte una terrible indigestión, amén del impacto que pueden causar en la presión, los triglicéridos y el colesterol, entre otros.

Estas son las razones por las que este hermoso periodo puede ser muy peligroso, sobre todo para los que padecen enfermedades crónicas como diabetes, hiperlipidemia e hipertensión. Si eres de los que siguen algún tratamiento, no utilices la Navidad para adjudicarte unas pequeñas vacaciones que podrían salirte caras tanto en términos de salud como económicos.

Lee también: Evita las situaciones desagradables en Navidad

Si tu salud está “como coco”, entonces evitar males innecesarios. Recuerda que la Navidad no deber ser sinónimo de excesos, sino de compartir. El truco es, de acuerdo con el gastroenterólogo Melvin Acosta Febo, ser moderado no solo a la hora de comer, sino también a la de beber.

Entre los principales padecimientos que afectan la salud durante las fiestas navideñas están:

Trastornos digestivos

Generalmente en esta época hay alimentos más difíciles de digerir debido a las grasas, ciertos minerales y toxinas que algunos contienen. La ingesta desmedida de comidas y bebidas alcohólicas irrita el organismo, provocando distintas alteraciones gástricas, como dispepsia, reflujo esofágico, flatulencia, vómitos y diarreas, entre otros. Consejo: para evitar las indigestiones sin privarte de los deliciosos manjares de la época, come con moderación y no abuses de las bebidas alcohólicas.

¡Cuidado con las grasas!

Según Acosta Febo, estas retrasan la digestión, el movimiento del tracto gastrointestinal y causan llenura. “Los pasteles, el lechón –principalmente el cuerito–, son ricos en grasas y estas son, precisamente, las comidas que abundan en Navidad. Asimismo, las comidas ricas en grasas pueden causar mayor inflamación en la vesícula a aquellas personas que ya tienen piedras”, dijo mientras aseguraba que no hay que privarse de los gustos.

Intoxicaciones alimentarias

Muchas personas sufren algún tipo de intoxicación por ingerir alimentos contaminados que han sido mal manipulados durante su preparación. Una cocción insuficiente, un recalentamiento impropio, o un congelamiento o refrigeración inapropiados, son algunas causas.

Lee también: Cuánto te va a costar ese gustito

Los síntomas de que algo no está bien en el cuerpo pueden manifestarse tan solo unos minutos después de comer o hasta 36 horas más tarde. Consejo: Para evitar algún envenenamiento, lávate las manos frecuentemente, limpia los alimentos crudos antes de consumirlos y compra alimentos en lugares limpios y seguros.

Alergias alimentarias

Durante este periodo es habitual comer alimentos poco frecuentes en la dieta, lo que muchas veces termina desenmascarando algunos padecimientos alérgicos. Nuevamente, el secreto está en la moderación.

Intoxicaciones por alcohol

En Navidad se dispara el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que aumentan las intoxicaciones por alcohol, lo aumenta las visitas a las salas de emergencia, el riesgo de accidentes de tránsito e incidentes de violencia. La recomendación del gastroenterólogo es que si vas a ingerir alcohol, no combines bebidas.

“Si comienzas con una bebida en particular, continúa con esa y no la mezcles con otra. La mayoría de las veces las personas empiezan ingiriendo una bebida con poco alcohol y luego la cambian por otra que sea más fuerte. Ese aumento de porciento de alcohol es lo que hace que al día siguiente se levanten sintiéndose mal, con gastritis, dolor de cabeza, náuseas y vómitos”, advirtió.

Otro problema asociado con la ingesta exagerada de alcohol es que al día siguiente, para evitar la resaca muchos recurren al acetaminofén, lo que hace recordar el dicho de que la cura resulta más mala que la enfermedad. “ Imagínate, si ya le has ocasionado daño al estómago con la bebida, el remedio podría causarte mayor daño aún.

El consumo excesivo de alcohol, cuando se une al uso excesivo de acetaminofén puede causar daño hepático agudo. Esta mezcla es mortal, especialmente en aquellos que ya tienen algún tipo de predisposición o problemas en el hígado”, explicó el especialista en enfermedades del tracto digestivo.

Foto: IStock

No Comments Yet

Leave a Reply