Orégano, más que sazón

Desde que era pequeña veía a mi abuela usando el orégano para adobar las carnes. Crecí creyendo solo servía para sazonar. Sin embargo, esta especia tiene muchos usos, incluso terapéuticos. Desde la antigua Grecia y Roma era utilizada por sus múltiples propiedades curativas. Su nombre proviene de las palabras griegas: oros, que significa montaña, y ganos, que significa felicidad.

El orégano contiene vitaminas A, C, E, K, por lo que tiene cualidades antioxidantes. Gracias a estos componentes sirve para proteger las células del efecto de los radicales libres y mejorar la habilidad del cuerpo para combatir infecciones. Además, es rico en fibra, folato, hierro, magnesio, vitamina B6, calcio y potasio. Esta famosa especia contiene dos fitoquímicos, carvacol y timol, considerados poderosos antimicrobianos, por esto se usa para tratar infecciones provocadas por el hongo cándida.

De acuerdo con el sitio en la red WebMD, el aceite de orégano se utiliza para condiciones de la piel, como: acné, pie de atleta, rosácea, soriasis, picadas de insectos y caspa. Asimismo, se recomienda para aliviar dolores asociados con la artritis reumatoide, la menstruación y los músculos. Algunos la usan para tratar enfermedades respiratorias (asma, bronquitis, sinusitis), gastrointestinales (parásitos, acidez estomacal) e infecciones urinarias.

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WebMD recomienda tener precaución al usar el orégano con fines terapéuticos porque podría causar alergia o malestar estomacal. También, sugiere que puede no ser seguro para embarazadas o mujeres que lactan. Las personas que sufren sangrados, deben tener cuidado porque pudiera causarle hemorragias, y las a las que padezcan diabetes, pudiera bajarle los niveles de glucosa en sangre. Recuerda consultar con un profesional de la salud o un experto en medicina natural.

Cómo incluirlo en tu comida

Al cocinar puedes añadir orégano a las carnes, aves y pescado para darles sabor. Agrégalo, también, a los aderezos y vegetales.

Como uso terapéutico, se recomienda aplicarlo para combatir el pie de atleta y hongos en las uñas. Puedes diluir una gota de aceite en una cucharadita de aceite de coco o de oliva y untarlo sobre la uña afectada. Si tienes congestión nasal o catarro, hierve agua con unas gotas del aceite de orégano, retira la cacerola del fuego e inhala el vapor.

Para infecciones o parásitos puedes colocar unas gotas de aceite de orégano diluidas en aceite de coco o de oliva debajo de tu lengua. Luego de unos minutos, enjuágate. Repite este procedimiento hasta cuatro veces en un día. También, puedes tratar el té de orégano para dolores estomacales, insomnio, estrés y molestias asociadas a la menstruación. Puedes hacerlo añadiendo hojas de orégano a dos tazas de agua. Calienta el agua, luego echa las hojas secas y déjala hervir por unos minutos más. Permite que repose por varios minutos y cuélala antes de beberla. Agrega un poco de miel para endulzar el té.

Evita usar el aceite de orégano como remedio prolongado. Si no sientes mejoría o se complica tu situación de salud, busca ayuda de un profesional.

Foto: IStock

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