Cómo las emociones afectan el hígado

Las emociones forman parte de los sistemas del organismo para mantener el equilibrio, pero cuando son muy intensas o mantenidas en el tiempo son causa de patología (Méndez, 2006-2007). A su vez, cuando el organismo está desequilibrado física o energéticamente, es posible que aparezcan emociones intensas, que en otro momento serían mas leves o pasarían desapercibidas.

El hígado, como un órgano que limpia tóxicos, es uno de los lugares principales del cuerpo, puede almacenar los productos de desecho y toxinas hasta que puedan ser procesados. Es como un armario lleno de cosas viejas que no se usan más, pero no ha tenido tiempo para limpiar y desechar toda la “basura”. Problemas de hígado pueden producir síntomas físicos y emocionales.

El hígado no solo filtra y elimina desechos, sino que también se ocupa de neutralizar venenos, toxinas, microbios y sustancias cancerígenas. Mata virus y microbios, desactiva y desecha las sustancias tóxicas que ingresan al organismo por diferentes vías, purifica la sangre de residuos del metabolismo celular y elimina desechos de fermentaciones y putrefacciones intestinales. O sea que debe lidiar con todas las problemáticas del modernismo… ¡¡¡y al mismo tiempo!!

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El estado emocional y la claridad mental de una persona, dependen de la libre circulación de la energía y la sangre. El hígado controla ambos factores, y por tanto la estabilización del estado emocional. Un hígado sano proporciona juicio claro y decisiones firmes; la acción que genera es rápida y consecuente. La emoción positiva de un hígado sano es el idealismo.

El bloqueo de la energía del hígado, crea un estado depresivo. La tendencia psíquica negativa es la cólera, que se produce como reacción a la depresión y es acompañada por crisis de irritabilidad, mal humor y violencia. Las crisis de cólera son normalmente reprimidas hasta el momento en el cual se liberan. Esta emoción se considera la más dañina, pues condiciona todas las funciones del sistema energético.

Los desequilibrios biliares se asocian con rigidez de pensamiento, cólera, excesiva preocupación por los detalles, frustraciones y miedo hacia lo desconocido. Decisiones y acciones quedan paralizadas.

De igual forma las emociones como el coraje, la ira y la irritabilidad desequilibran las funciones del hígado, ya que son emociones que debido a su frecuencia energética, eligen estancarse en esta area hepática específicamente.

Aquí los síntomas físicos: 

  • Dificultades para asimilar alimentos
  • Inapetencia
  • Dolores de cabeza luego de comer
  • Boca pastosa, lengua blancuzca o amarillenta
  • Sabor amargo en la boca
  • Hinchazón de vientre
  • Acumulación de gases
  • Náuseas y vértigo
  • Piel amarillenta, cutis graso y granos
  • Catarro
  • Estreñimiento, heces en forma de confites o poco consistentes y de color amarillento
  • Insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertar por la mañana
  • Picazón de piel, caspa y caída del cabello
  • Migrañas, cefaleas, dolor en la nuca
  • Síndrome premenstrual (catabolismo hormonal)
  • Fatiga muscular, edemas, calambres y mala circulación venosa
  • Coloración verdosa del rostro y los ojos
  • Fobia a la luz
  • Dificultad para permanecer al viento
  • Problemas de visión, afecciones oculares y precoz pérdida de la vista

La autora es asesora en el manejo de estrés y salud holística. Síguela en Facebook o accede a su página web

Foto: IStock

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