Cuida tu columna vertebral

Gracias a la columna vertebral puedes mantenerte de pie, caminar, rotar el cuello, doblarte por la cintura, en fin: tener movilidad.

Es una construcción perfecta, compuesta de huesos, ligamentos, tendones, músculos y nervios, que protege la médula ósea. Está diseñada a la perfección, sin embargo, las posturas inadecuadas, accidentes, traumas o el desgaste natural de los años, pueden provocar dolores o lesiones en la espalda, cuello, cabeza o extremidades.

Por fortuna, la quiropráctica puede ayudarte, no solo a tratar el dolor, sino a evitar que aparezca. Según la Federación Internacional de Quiropráctica, esta es una profesión de la salud que se ocupa del diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos del sistema neuromusculoesquelético y de los efectos de estos en la salud general.

La doctora en quiropráctica, Mayda Serrano Alvira, explica que trabajan con el cuerpo haciendo ajustes o manipulaciones para corregir o prevenir subluxaciones de las vértebras.

Las subluxaciones son provocadas por movimientos diminutos de las vértebras que provocan que se salgan de su alineación natural. Esto puede surgir por mala postura, espasmos musculares, estrés, traumas, caídas, entre otras razones.

Cuando una vértebra se desplaza de su sitio, interfiere con los nervios espinales, afectando el flujo continuo de energía por el sistema nervioso. Como resultado, se interrumpe la “comunicación” entre el cerebro y el resto del cuerpo. A veces, esto puede ocurrir sin generar dolor, por lo que la persona no se percata de que algo está mal. Mientras, su organismo se sigue afectando, hasta que sienta dolor y busque ayuda.

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Los ajustes pueden hacerse con las manos, o usando instrumentos o mesas especiales. A través de las manipulaciones, las vértebras vuelven a su posición correcta y se restaura el flujo de energía por los nervios. El cuerpo, paulatinamente, asimila estos cambios, se regenera y comienza a funcionar óptimamente.

Precisamente, uno de los fundamentos de la quiropráctica es que el cuerpo tiene la capacidad innata de recuperarse por sí solo. Los quiroprácticos no utilizan tratamientos farmacológicos ni invasivos. No obstante, pueden colaborar con otros profesionales de la salud en el tratamiento de un paciente.

Serrano Alvira, presidenta de la Asociación de Quiroprácticos de Puerto Rico, comenta que durante la primera cita se hace un historial médico del paciente, que debe incluir estado general de salud, accidentes, caídas, molestias, enfermedades crónicas, etcétera.

Luego, se realiza un examen físico para verificar el estado de su columna vertebral y los músculos. Si es necesario, se ordenan radiografías para saber con más certeza cómo están las vértebras. Con toda la información recopilada, el doctor hace un diagnóstico y le explica a la persona el tratamiento recomendado.

Los beneficios son tangibles en las funciones diarias, pues se notan al caminar, subir escaleras, cargar objetos y hacer los quehaceres de la casa, entre otras actividades. Asimismo, el sistema nervioso funciona mejor, se respira sin dificultad, se siente menos cansancio y se tiene más rendimiento deportivo, entre otras mejorías.

Lo mejor que tiene la quiropráctica es que no tienes que esperar a tener dolor para recibir sus beneficios. La doctora Serrano Alvira recomienda que visites un quiropráctico una o dos veces al mes para prevenir subluxaciones, dolores y bloqueos del flujo de energía. Si ya tienes molestias, acude cuanto antes para que te evalúen y te recomienden el tratamiento adecuado para ti.

Para más información, visita la página de la Asociación de Quiroprácticos de Puerto Rico.

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