Te estancaste: no estás rebajando

Te pesas todas las mañanas, por supuesto después de vaciar tu vejiga y desalojar tu intestino, y te quitas hasta el aro de matrimonio para pesar menos. Y no solo no pesas menos, si no que ¡estás estancada! Hace un mes no pierdes ni una onza y estás ¡haciendo exactamente lo mismo! De hecho, hacer exactamente lo mismo, puede ser parte del problema.

Si pensabas que solo te pasó solo a ti, ah-ah. Te equivocas; las mesetas o estancamiento de peso son un mal acontecimiento que suelen experimentar muchas personas cuando están tratando de perder peso. Son potencialmente frustrantes y atentan contra la motivación para seguir adelante.

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De acuerdo al bariatra Jorge Schmidt, estás en riesgo de meseta o estancarte de bajar de peso si:

  • Dejas de comer; haces solamente una comida al día o consumes una dieta muy baja en calorías (menos de 700 calorías).
  • Tomas muy poca agua. Una guía básica para saber cuánta agua debes tomar es la cantidad de veces orinas. Debes de orinar por lo menos seis veces, lo que equivaldría a unos dos litros diarios.
  • Un error común es no realizar las tres comidas y las tres meriendas.
  • Te gratificas con alimentos, en especial dulces, porque has bajado 20 o 30 libras. (Esto es como bajar la guardia).
  • Haces demasiado ejercicio, 2 a 3 horas diarias, junto a una dieta muy baja en calorías.

Ahora bien, que la báscula se mantenga en el mismo número no significa necesariamente que estés estancada. Quizás la báscula no bajó mucho, pero la ropa te queda más grande ¡y eso es muy bueno!

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Según Schmidt, esto se debe al aumento de masa muscular causado por el ejercicio. Hay varias formas de medir el progreso.

“Para empezar, la báscula es el método más usado, pero se puede utilizar la medición de la grasa corporal y también medirse al diámetro abdominal y la cadera. El acto de pesarse debe ser cada semana, comenzando la semana y en la mañana. Debido a que durante el fin de semana hacemos desarreglos, pesarse el lunes le da una idea más certera del peso más alto durante la semana y la idea es tener más control de lo que comemos los fines de semana”, explica Schmidt.

Si comoquiera, concluyes que estás estancada, Schmidt recomendó que no te desanimes. Revalúa la dieta e identifica qué estás haciendo mal; ¿estás haciendo muchos desarreglos en la dieta, dejaste de hacer las meriendas o estás comiendo porciones más grandes? ¿estás tomando menos agua? ¿te estás ejercitando menos? Una vez lo identifiques, toma la acción pertinente que te permita alcanzar tu meta.

Importante: Si no estás haciendo ejercicio, llegó el momento de incorporarlos a tu rutina diaria. Por el contrario, si estás haciendo demasiado, puedes bajar la intensidad o esperar a que el cuerpo se adapte y vuelvas a bajar de peso.

Foto: IStock

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