Flaca para Navidad

A principios de año querías rebajar para lucir de show en el verano. Te imaginaste “entregá” en el gimnasio y fantaseaste con el bikini.

Te matriculaste y empezaste bien “pompeá” el primer mes (con suerte) y luego, quizás inconscientemente, empezaron las excusas; mucho trabajo (el mismo de siempre); muchas invitaciones “irresistibles” (podías llegar más tarde o aceptar solo algunas, ¡¿cuáles son tus prioridades?!); o no estabas viendo resultados (¡dos semanas es muy poco tiempo!).

Así pasó el verano y ahora la meta está puesta en la Navidad…

En lo personal, creo que esa es la peor época del año para rebajar. Vamos, esto es Puerto Rico: la Navidad comienza el Día de Acción de Gracias y termina con las fiestas de la Calle San Sebastián.

Eso es más de un mes de fiesta en una cultura cuyas celebraciones giran en torno a la abundante comida. A donde sea que vayas te recibirán con deliciosos pasteles, ni hablar del sabroso lechón y ¿qué me dices de los postres? Ah, y no hemos llegado a las bebidas que también tienen su buena dosis de calorías. (Se me olvidaron el arroz con gandules y el cuajito).

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Pero que a mí no me guste esa fecha para perder peso, no significa que no se pueda. Sí debes tener claro que tendrás que enfrentarte y vencer muchas tentaciones para lograr tu meta; muchas más que en cualquier otra fecha del año.

Si vienes de otros intentos frustrados, no los subestimes: a nivel inconsciente están ahí, operando, diciéndote en voz baja que esta vez tampoco podrás. No los ignores: enfréntalos y cállalos afirmando ¡en voz alta! que esta vez sí podrás; hazlo cada vez que se asomen a sabotear tu propósito.

Lo que pasa en tu mente es tan o más importante que lo que pasa afuera; tanto así que si tus pensamientos negativos controlan tu comportamiento, terminarás creyéndotelos y te olvidarás de tu meta, en este caso la de perder peso. Y con cada nueva frustración, los intentos siguientes serán cada vez más difíciles, cada vez con menos fe en tu capacidad para lograrlo.

Pequeños cambios, grandes resultados

Muchas veces la frustración de bajar de peso proviene de la prisa por lograrlo: nos imponemos metas irreales, le damos excesivamente duro al ejercicio y nos sumergimos en una dieta muy restrictiva. ¡No!, ese es precisamente el camino al fracaso.

Si nunca te has ejercitado, empezar a hacerlo pretendiendo correr una milla es irreal y mucho más si pretendes lograrlo en cinco minutos. Si en vez de dejar solo los refrescos, también quieres dejar los jugos, los dulces, el arroz, las donas, todo en la misma semana, ¿sabes qué? No estás siendo realista. Te sentirás agobiada con tanto cambio a la vez y dejarás a un lado –no te olvidarás– tu meta de perder peso.

Como dicen en el campo, no te tires a lo loco. Haz un compromiso contigo; cuánto peso deseas perder y para cuándo (¡Navidad!), qué cambios tendrás que hacer tanto en términos de alimentación como en actividad física.

Antes de empezar tu proyecto, escribe no solo tus metas; también cómo lo lograrás, cuáles son los posibles obstáculos y cómo los solucionarás. Piensa en situaciones concretas: ¿quieres ir al gimnasio? ¿cuántos y cuáles días? ¿cuánto tiempo? Lee, oriéntate, pregunta cuáles son los ejercicios que necesitas para lograr tus resultados.

Controla el deseo de querer empezar levantando 50 libras; te vas a lesionar, necesitarás descansar, te desmotivarás y “adiós gimnasio”. Haz lo mismo con todo lo que te plantees: si no sabes de nutrición ¡aprende! antes de lanzarte a la aventura. ¿Qué son los hidratos de carbono complejos? ¿Cómo te ayudan o no, cuándo comerlos? Las preguntas nunca terminarán porque a medida que vayas alcanzando metas, surgirán nuevas dudas sobre cómo llegar a ellas.

Decir que vas a hacer dieta y ejercicio no es suficiente, ¡eso es muy general!, tienes que hacer un plan para saber cómo lo harás. La prisa no es buena consejera y a veces viene de la mano de esos pensamientos negativos sobre la propia capacidad para lograr metas.

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Aquí algunas ideas de cambios que puedes introducir poco a poco son:

  • Haz un desayuno completo, planifica con los menús y distribuye las comidas en al menos cinco ingestas para evitar caer en la picadera.
  • Introduce frutas y verduras crudas o cocidas (al menos cinco unidades al día), lácteos desnatados, cereales integrales. Poco a poco ve alejándote de los dulces de repostería.
  • Selecciona cortes magros de carnes y pescados. Cocínalos con procedimientos bajos en grasa (al horno, a la plancha, al vapor, etc.).
  • Vigila las porciones e intenta disminuir poco a poco el consumo de sal y alcohol.
  • Deja el refresco y sustitúyelo con entre 1.5 y 2 litros de agua diarios.
  • Siéntate a comer. Sentado para que tu cerebro reciba la señal de que estás comiendo y no corriendo por la casa.
  • No comas frente al televisor. Disfruta cada bocado y sé consciente de lo que masticas: tu mente debe estar en el aquí y en el ahora.
  • Rompe asociaciones: si cada vez que vas a equis restaurante te comes este único postre al terminar, por lo menos en lo que te acoplas a tu nuevo estilo de vida, no vayas a ese lugar porque, ya que estás allí, aprovecharás para darte ese gustito.

Comparte con tus amistades y familiares tu propósito de perder peso. ¿Porqué? Para que la próxima vez que te inviten, no te reciban con un trago para bajar el estrés y una suculenta cena que pondrá a prueba tu voluntad. Y si no te queda más remedio que comer lo que hay, vigila las porciones. No es fácil. A mí me funciona comerme al menos un bocado para no quedarme con las ganas, porque quedarme con las ganas me causa ansiedad. Pero tienes que estar claro de que será solo un bocado. Quizás a mí eso me funciona porque no tengo que bajar 50 libras, por lo que tengo los mismos pensamientos ni la lucha que tiene alguien que necesita bajar mucho más.

¡Recuerda premiarte! (No con comida). Para alguien que está perdiendo peso el mejor premio es comprar una pieza de ropa de un tamaño más pequeño. No compres mucha, recuerda que todavía rebajarás mucho más.

Si es preciso, busca atención médica para el exceso de peso y apoyo psicológico para identificar y controlar tus pensamientos saboteadores y logres tu meta de ponerte el vestido ¡que te dé la gana! para despedir el año.

Foto: IStock

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