Reconstrucción vaginal sin cirugía

No es solo el tiempo ni la edad. Son múltiples las razones que pueden deteriorar la forma y el aspecto del área íntima femenina.

Los partos, algunas enfermedades y afecciones, e incluso la menopausia inciden en el deterioro de la vagina que a su vez está estrechamente relacionado con la debilidad del suelo pélvico, la sequedad vaginal y un aspecto envejecido del área íntima.

Tradicionalmente, este tipo de problema se corregía con intervenciones quirúrgicas invasivas. Pero ahora la mujer tiene a su disposición otras alternativas no invasivas e igualmente efectivas, entre ellas la reconstrucción vaginal sin cirugía utilizando un potente rayo láser CO2.

Este nuevo procedimiento con láser remodela el área y le devuelve la juventud y elasticidad al tejido vaginal. Del mismo modo, revitaliza las fibras de colágeno y, además de devolverle un aspecto rejuvenecido al área íntima, combate problemas de sequedad vaginal e incontinencia urinaria por esfuerzo.

Otra de las grandes ventajas de la reconstrucción vaginal sin cirugía es que minimiza a prácticamente cero la posibildad de infecciones o complicaciones posoperatorias por ser mínimamente invasiva. Y, a diferencia de las intervenciones quirúrgicas en sala de operaciones, donde el tiempo promedio de recuperación fluctúa entre las 6 y 8 semanas, la reconstrucción vaginal con láser CO2 tiene un tiempo de recuperación casi inmediato, en la mayoría de los casos.

Las pacientes pueden continuar con su día normal e incluso ir a trabajar el mismo día de la intervención, que es ambulatoria (se efectúa en la oficina de la doctora) y toma aproximadamente unos 45 minutos.

El procedimiento es sencillo, muy seguro y prácticamente indoloro. Básicamente, se introduce un instrumento delgado, de punta suave y redondeada, en el área de la vagina. A través de un movimiento giratorio de 360 ° del instrumento, la vagina recibe una serie de pulsaciones lumínicas con un centímetro de diferencia entre ellas hasta cubrir totalmente el área. Estas suben la temperatura del tejido que está laxo o atrofiado por falta de estrógeno con el fin de eliminarlo y estimular la creación de tejido y colágeno nuevo. Estos estímulos provocan que el área vaginal se torne más fuerte y húmeda.

El tratamiento con láser CO2 es eficaz también para tratar el oscurecimiento o exceso de pigmentación en el área genital externa de la mujer, que ocurre como consecuencia de los cambios hormonales. El lasér CO2 permite aclarar el tejido del área de la vulva devolviéndole un aspecto más natural y juvenil.

La reconstrucción vaginal sin cirugía está contraindicada para pacientes con lesiones activas de enfermedades de transmisión sexual, clamidia o gonorrea. Tampoco se recomienda en pacientes con cáncer de cérvix (cuello de la matriz). En el resto de los casos sí está indicada, incluso en mujeres que hayan recién parido (mínimo tres meses después del parto) por vía vaginal y que padezcan de incontinencia urinaria simple. Las pacientes pueden estar lactando.

Este tratamiento también ha probado ser muy beneficioso en pacientes de cáncer de seno, en tratamiento o remisión, que pueden tomar hormonas en situaciones como sequedad vaginal y coito doloroso, que pueden provocar falta de apetito sexual.

En el caso de pacientes que ya fueron operadas para la reconstrucción vaginal por prolapso o descenso de órganos pélvicos como vejiga y/o recto, la reconstrucción vaginal sin cirugía es particularmente beneficiosa pues permite la deposición de colágeno nuevo en el área de la vagina, lo cual no puede lograrse con la cirugía tradicional en la que se corta el tejido.

Con la reconstrucción vaginal sin cirugía, creamos colágeno y epitelio nuevos, gracias a las pulsaciones lumínicas del láser CO2. El tratamiento completo consta de tres sesiones de 45 minutos cada una aproximadamente. Los resultados son efectivos y duraderos y, en la mayoría de las pacientes, no se requiere retoque.

Esto último convierte a la reconstrucción vaginal sin cirugía en un procedimiento médico seguro y económico comparado con las cirugías invasivas tradicionales. El costo completo del tratamiento es de $3,300 y, aunque lamentablemente todavía no lo cubren los planes médicos, hay compañías privadas que ofrecen financiamiento a las pacientes a quienes se les indica el procedimiento.

Es importante destacar que el calentamiento térmico del tejido vaginal induce a la contracción del colágeno y la elastina y a la regeneración de esas proteínas lo cual las mantienen rejuvenecidas tanto a corto plazo (el área queda revitalizada y rejuvenecida completamente una vez finalizado el tratamiento), como a largo plazo también siendo prácticamente nula la necesidad de retoques futuros.

La autora es ginecóloga y especialista en medicina restaurativa, con oficina en La Torre de Plaza Las Américas, PH 1210. Para más información, llama al (787) 751-3326, extensión 3.

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