La biología del orgasmo

¿Quién no desea lograr el máximo disfrute del acto sexual? Así es, tener un orgasmo, puede decirse, es de los placeres mayores del ser humano. Para lograrlo hay que recorrer un camino que puede ser muy personal e íntimo pero siempre lleno de sensaciones agradablemente enloquecedoras.

Este camino puede describirse como tu respuesta sexual, que no es más que un proceso individual que involucra los aspectos físicos, emocionales y mentales. Sin embargo, aunque esta respuesta varía de una persona a otra, es posible hacer generalizaciones, siendo el patrón más aceptado el propuesto por los terapeutas sexuales Masters y Johnson (1966), quienes dividieron la respuesta sexual humana en cuatro etapas.

Mientras la música suave (o estrepitosa, según sea la predilección) está tocando, la luz está a baja intensidad y las manos están palpando y los besos están fluyendo, el cuerpo comienza a experimentar unos cambios que darán paso al gran orgasmo.

A continuación las etapas descritas por Masters y Johnson por las que pasará tu cuerpo durante este proceso: 

Excitación

En esta etapa, tanto en hombres como en mujeres se incrementa la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la vasocongestión y la miotonía. La vasocongestión se refiere a que los órganos y tejidos involucrados en la respuesta sexual reciben más sangre que sale de ellos, con lo que el tejido se hincha y enrojece. En el hombre esto se manifiesta sobre todo a través de la erección del pene y la contracción de los testículos; en la mujer es más frecuente un enrojecimiento que va desde los pechos hasta el cuello e incluso la cara; las mamas se hinchan, hay erección de los pezones y lubricación vaginal. Esta etapa puede durar desde unos minutos hasta horas. La miotonía es la tensión muscular que ocurre en el cuerpo durante la excitación, evidenciada por contracciones musculares voluntarias e involuntarias. Su manifestación más evidente son los espasmos musculares que suceden durante el orgasmo.

Meseta

Se incrementan aún más la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la vasocongestión y la miotonía, de lo que resulta una fuerte tensión sexual. En el hombre se aprecia la máxima hinchazón del pene, acompañada de la excreción de unas cuantas gotas de líquido que puede contener espermatozoides; en la mujer la vulva adquiere un color rojo intenso, el clítoris se retrae y la vagina adquiere su máxima vasocongestión.

Orgasmo

La alta tensión sexual acumulada durante la etapa previa se desborda y sobreviene el orgasmo, que en ambos sexos es una mezcla de intensas sensaciones muy placenteras que duran unos cuantos segundos, con lo que se libera la tensión sexual acumulada y la vasocongestión. La mujer experimenta contracciones vaginales, del útero y del ano, mientras que el hombre presenta contracciones anales y de todos los conductos por donde pasa el semen, hasta eyacular.

Sabías que…

En el caso de los hombres, luego de la meseta sobreviene el orgasmo; mientras que las mujeres hay ocasiones en que alcanzan el nivel de meseta sin llegar al orgasmo. También se ha reportado que algunos hombres experimentan orgasmos sin eyaculación, o en todo caso, en lugar de salir al exterior, el semen es vertido en la vejiga, expulsándose a través de la orina. Asimismo, se ha reportado que algunas mujeres experimentan orgasmos ante la estimulación del punto G, región situada en la pared anterior y baja de la vagina; incluso se reporta que estos pueden dar lugar a eyaculaciones femeninas expulsadas a través del meato urinario.

Resolución

El cuerpo regresa a su estado normal o de no excitación. Por lo general, durante esta etapa la mujer demanda recibir manifestaciones de cariño por parte de su pareja.

Entre hombres y mujeres existe una diferencia significativa durante la fase de la resolución, ya que, con estimulación adecuada, la mujer puede volver a alcanzar la etapa de orgasmo desde cualquier punto de esta. Por el contrario, esto no sucede con el hombre, quien entra en el periodo refractario, donde ningún estímulo será capaz de desencadenar otro orgasmo. Este periodo puede durar minutos o incluso horas dependiendo de la actividad sexual previa, de la edad del hombre, de la cercanía emocional con su pareja, o del deseo que sienta por ella.

Para que la respuesta sexual de la pareja sea lo más placentera y satisfactoria posible, es deseable que exista una mutua y profunda relación de respeto, comprensión y amor.

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