Obesidad y salud mental

Más que un problema de malos hábitos alimentarios, las investigaciones señalan que la obesidad está relacionada con aspectos psicológicos que se deben trabajar con cada persona de una manera individual.

La obesidad se define cuando la persona tiene un 30% o más de su índice de masa corporal (IMC). Esta es una medida basada en la estatura y la masa del individuo. Tú mismo puedes hacer el ejercicio de buscar el índice de masa corporal. Si deseas saberlo puedes utilizar algunas de las tablas predeterminadas que aparecen en la Internet. Te sorprenderá lo simple y fácil que es calcular el índice de masa corporal.

Una huella dolorosa

La obesidad es algo más que un problema físico, también es una dolorosa huella psicológica. ¿Por qué? Desde la perspectiva psicológica, la autoestima es lo más que se afecta cuando la persona está obesa. La obesidad posee un estigma muy grande en nuestra sociedad. Quienes la padecen se ven discriminados en todos los aspectos de su vida cotidiana, desde su relación con ellos mismos, con los demás y con el mundo que les rodea. De igual modo, estas personas se limitan mentalmente con creencias irracionales desde su aspecto físico y emocional.

Necesidad, ¿primaria?

Las necesidades primarias son aquellas de las cuales depende nuestra supervivencia. Hay que alimentar nuestro cuerpo físico, pero a la vez el cerebro asocia el alimento con un valor emocional y simbólico, porque está relacionado con las necesidades primarias. Por ejemplo reuniones, celebraciones y premiaciones, entre otras actividades, siempre involucran la comida.

Entonces, el acto de comer no es solamente saciar una necesidad básica primaria, se asocia con situaciones, personas, emociones buenas o negativas. Muchas de estas asociaciones se convierten en patrones de conducta y actitudes que resultan difíciles de cambiar si no se busca la ayuda adecuada. El acto de comer es una acción que pasa de una simple necesidad consciente a una acción inconsciente.

Sensación de “fracaso”

De otra parte, todos sabemos que las dietas no son agradables porque las recaídas pueden ser la sensación del “fracaso” que acompaña a muchas de las personas que hacen dieta. El problema se agrava cuando no se mantiene el peso que se pierde. En la mayoría de los casos, las personas recuperan el doble del peso perdido. En esta etapa hay que evaluar e identificar exactamente lo que hay que hacer para alcanzar la meta deseada.

Llevar a cabo un plan específico con metas y objetivos es indispensable. Las estrategias a escoger pueden diferir debido a que cada persona es un individuo.  Un caso de obesidad nunca va ser igual a otro. La solución al problema es multifactorial, la cual conlleva no solo un plan de modificación de conducta, sino de vida.

La clave del éxito de un programa de bajar de peso tiene que ver con un cambio que comienza en la mente. El cambio físico tiene que ver con el mental, racional y espiritual. La buena noticia es que se puede cambiar la realidad. Cada individuo es responsable. Su meta puede ser real si es consciente de la realidad, la cual hay que analizar. Los temas de autoconocimiento en la terapia son esenciales.

Influye positivamente

En los últimos años se han hecho muchas investigaciones sobre el tema de la obesidad y la pérdida de peso. Se ha probado científicamente que el perder peso puede influir positivamente en los estados de ánimo. Las nuevas tendencias psicológicas sitúan al ser humano en un sistema con necesidades, de naturaleza biológica, social, espiritual y psicológica. Por lo tanto, el tratamiento psicológico debe ser parte integral de un programa para bajar de peso y promover la salud integral del individuo. La salud integral es el estado de equilibrio y bienestar que cada cual tiene derecho de alcanzar.

Teorías que funcionan

Existen muchas teorías psicológicas que se pueden utilizar para trabajar con la persona y su problema de obesidad. Entre ellas se utilizan la terapia racional emotiva de Albert Ellis, la de la realidad de Willian Glasser, la centrada en soluciones, la de Gestalt, la psicoeducación y la cognitiva conductual, entre otras más, según la causa de la obesidad y sus efectos.

Inicialmente, se hace una evaluación en la que se incluyen la psicología del desarrollo físico, cognoscitivo, emocional y social, para luego trazar un plan con las terapias específicas. Podrían también ser útiles y emplear técnicas de terapias complementarias y alternas como parte de un programa de salud mental efectivo para bajar de peso.

Un profesional de la salud mental debe utilizar todas las alternativas posibles e identificar las fortalezas y las destrezas que puedan ayudar al individuo a trabajar con su problema de obesidad. La individualidad es uno de los factores más importantes sobre la salud mental, ya sea en sus aspectos físico, psicológico, sociocultural y espiritual.

La autora es psicóloga y consultora de terapias alternas.

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