Cuando el estreñimiento afecta a los niños

El estreñimiento se define como evacuaciones difíciles o infrecuentes. Cuando se presenta en un niño, para los padres representa una fuente de mucha preocupación por la inquietud de que sea un síntoma de alguna enfermedad seria.

Para señalar las causas, la gastroenteróloga pediátrica Rosalyn Díaz Crescioni explicó que las contracciones en el colon mueven los desperdicios de la digestión de alimentos hasta llegar al recto. Una vez allí, el recto se distiende y surge la necesidad de evacuar. Si se decide no evacuar, el recto se estira, acomoda la excreta y se elimina el deseo de evacuar. El estreñimiento surge cuando existe algún padecimiento que interfiere con este proceso.

“En su inmensa mayoría, no hay ninguna causa anatómica, bioquímica o metabólica para el estreñimiento, por lo cual se dice que el paciente padece de estreñimiento funcional o idiopático”, expresó a Buenavida. Otras causas son enfermedades neurológicas como lesiones en el cordón espinal, problemas anatómicos anorrectales, medicamentos y trastornos hormonales.

Cuestionada sobre los motivos que pueden llevar a un niño a suprimir el deseo de evacuar y trincarse, la también hepatóloga pediátrica indicó que en ocasiones los niños entran en un círculo vicioso del cual es difícil salir.

“Sienten el deseo de evacuar pero como saben que les va a doler, se trincan, lo evitan y retienen la excreta. Esto causa una acumulación y la próxima evacuación será más difícil y dolorosa. Así continúa el proceso de retención”.

Mencionó que los infantes retienen cuando cambian de leche materna a fórmula, o de fórmula a leche de vaca, o cuando tienen irritación en el área del pañal.

“Cuando los niños pequeños pasan por un proceso riguroso o inapropiado de entrenamiento para usar el inodoro, también pueden comenzar a retener o simplemente entrar en una lucha de control”, añadió.

En el caso de los más grandes y adolescentes, el uso de baños públicos en la escuela o cuando están de viaje les puede causar retención.

En términos del tratamiento, la gastroenteróloga manifestó que puede incluir medicamentos, dieta y modificación de conducta. Una dieta rica en fibra y líquidos es de suma importancia. Jugo de ciruela, pera y manzana ayudan y podrían ser el único tratamiento, advirtió.

“Cuando el niño llega impactado con excreta comprimida que no vacía, hay que utilizar una combinación agresiva comenzando con enemas y seguido de medicamentos orales como glicol de polietileno. Luego se utilizan medicamentos de mantenimiento como lactulosa, especialmente para los menores de 1 año, y glicol de polietileno”.

Los lubricantes como el aceite mineral (contraindicado en bebés menores de 15 meses de edad) pueden ser utilizados junto a suavizadores de excreta, mientras que los supositorios de glicerina y estimulantes como senna suelen usarse como terapia de rescate y no de mantenimiento.

“Es recomendable que los niños se sienten en el inodoro por lo menos dos veces al día, preferiblemente después de una comida para que creen el hábito de ir al baño”, aconsejó.

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