La química del amor

Llega el Día de San Valentín y los enamorados están revueltos buscando cómo impresionar a su amor. Y aunque este día no es exclusivamente de los flechados, sino de todo aquel que tiene a quien amar –madre, padre, hijos, hermanos, amigos– es –por lo general– a los primeros, a los que se les acelera el corazón con el solo pensamiento del ser amado. ¿Alguna vez te has preguntado por qué?

Aunque todavía hay mucho que estudiar acerca de la fisiología del amor, los científicos han identificado los síntomas de la atracción. De hecho, parte del proceso de atracción está fuertemente relacionada con la excitación física, según Timothy Loving, profesor de ecología humana de la Universidad de Texas.
El amor –generalmente– empieza con cosas como el aumento del ritmo cardiaco, sudoración, etc., dijo el especialista.

¿Y por qué se acelera? La adrenalina parecer ser la responsable.

Cómo funciona

El cerebro envía señales a las glándulas suprarrenales, que segregan hormonas como la adrenalina, la epinefrina y la norepinefrina. Estas fluyen a través de la sangre y causan que el corazón palpite más rápido y más fuerte. La respuesta es similar a un latido del corazón acelerado al correr en una trotadora, aunque el ejercicio tiene otros beneficios.
Para las personas con problemas del corazón, el amor podría ser peligroso en realidad, dijo por su parte Reginald Ho, electrofisiologista cardiaco y profesor en el Hospital Thomas Jefferson, en Pensilvania.

Según Ho, esto ocurre porque cuando el ritmo cardiaco aumenta el corazón utiliza más oxígeno, lo que puede ser riesgoso para una persona mayor con obstrucción de los vasos sanguíneos o que haya tenido un ataque cardiaco previo. Los medicamentos como los betabloqueantes ayudan a frenar la respuesta de la adrenalina.

Respuesta transmitida

Otro equipo de investigación tomó imágenes del cerebro de personas que dijeron que estaban locamente enamoradas y encontraron actividad en el área que produce la neurotransmisora dopamina. La dopamina y la norepinefrina están estrechamente relacionadas. La primera ayuda a centrar la atención, el deseo, la euforia, la energía y la motivación. La norepinefrina, en cambio, nunca ha sido estudiada en relación con el amor pero el sistema parece ser más activo en las personas enamoradas.
El cortisol, la hormona del estrés, también ha demostrado tener implicaciones en el amor. Un estudio realizado en personas enamoradas encontró un aumento en las hormonas del estrés, incluso 30 minutos después de que se les pidió pensar en su pareja.

Deseo sexual, amor y apego

En general, existen tres procesos cerebrales implicados en el amor: el deseo sexual, el amor y el apego. El deseo sexual nos hace buscar pareja; el amor centra la energía en una persona concreta y el apego permite tolerar la pareja, al menos, el tiempo suficiente para tener hijos con él o ella.
Aunque estos sistemas a menudo están conectados, también pueden funcionar por separado. Eso significa que una persona puede empezar con uno de ellos, el sexo casual o un intenso sentimiento de amor o una conexión emocional y pasar a los demás. Por ejemplo, lo que puede comenzar como una aventura de una noche se puede sentir como algo más por la oxitocina y la vasopresina, liberadas durante el orgasmo y hacen sentir profundamente apegado a alguien.

 El amor: fuente de energía

También se descubrió que el amor no muere, ya que se ha identificado la misma actividad en el cerebro de personas que dijeron estar enamoradas después de 20 años de matrimonio, lo mismo que en aquellas que acababan de caer ante el flechazo de Cupido. El amor también tiene beneficios de salud, sobre todo para los que han envejecido. Estar enamorado hace que la gente se sienta optimista, energética, concentrada y motivada.

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