¿Eres madre de un picky eater?

Si te pasas preparando un menú diferente para tu hijo porque simplemente no quiere probar alimentos nuevos, podrías estar frente a un picky eater.

Sí, es común para algunos niños rechazar algunas comidas, pero si esto es una situación constante, se puede convertir en un problema de nutrición para el menor que podría no estar obteniendo los mejores nutrientes de sus alimentos. Por supuesto, también se convierte en un suplicio la hora de la comida, tanto para ti que se la preparas como para el menor que sufre ante los alimentos que no quiere comer.

Según la nutricionista y dietista Mariela Vázquez Muñoz, la edad más difícil para un picky eater es en la infancia y los años preescolares, y su comportamiento puede incluir:

-lloriquear o quejarse sobre la comida que se sirvió

-negarse a comer ciertas comidas, especialmente verduras y carnes

-empujar la comida por el plato

-ocultar comida o dársela a una mascota por debajo de la mesa

-no comer la suficiente cantidad de comida y calorías durante el día para crecer normalmente

“Es normal que a la mayoría de los niños pequeños no les gusten las comidas amargas o picantes. A veces a los niños no les gusta una comida por su color, pero en general es porque es difícil de masticar. Los niños aceptan carnes tiernas más que las duras y verduras cocidas más que las crudas”, explicó Vázquez Muñoz.

Sin embargo, con el tiempo, la mayoría de los niños supera esta etapa. Especialmente cuando comienzan a asistir a un centro de cuidado o a la escuela en donde prueban comidas nuevas ya sea por la curiosidad o porque ven a sus amiguitos que se las comen.

“El apetito voraz durante la adolescencia aumentará el deseo de experimentar también. Si tratas de forzar a tu hijo para que coma algo que no le gusta, le pueden dar deseos de vomitar. Si le das comida forzada, interfieres con el placer normal de comer y eventualmente disminuye el apetito”, acotó la licenciada.

Cómo ayudarlo

La licenciada Vázquez Muñoz hace las siguientes recomendaciones para las madres de picky eaters:

-Prepara un plato principal que les guste a todos. Evita uno raro que no le guste a tu hijo en lo absoluto. A algunos niños no les gustan las comidas mezcladas como los guisos. Ofrécele este tipo de comidas cuando sea más grande.

-Permite de vez en cuando sustitutos del plato principal. Si tu hijo se niega a probarlo y esto no es un caso común, puedes permitirle que coma un plato sustituto. Los aceptables podrían ser un cereal de desayuno, yogur o un emparedado simple que tu hijo pueda preparar solo. Si la única carne que come es pollo, tenlo siempre en el refrigerador para cuando necesite una fuente de proteína. Eso sí, evita convertirte en su cocinero a la carta que prepara comidas adicionales cuando la principal no le gusta. El niño debe entender que se espera que coma el plato principal que se preparó para toda la familia.

-Respeta cuando hay una comida que realmente no le gusta. Simplemente no la incluyas en el menú.

-Alienta el que pruebe comidas nuevas. Muchos gustos son adquiridos. Tu hijo puede aprender eventualmente a que le gusten ciertas comidas que antes rechazaba. Las investigaciones demuestran que posiblemente tenga que ver a otras personas comer una comida nueva 10 veces antes de estar siquiera dispuesto a probarlas, y a otras 10 veces de probarla antes de que le empiece a gustar.  No apures este proceso normal de adaptación a comidas nuevas. Es mejor simplemente servirla repetidamente y pedirle que la pruebe.

-Evita presionar, rogar u ofrecerle recompensas al niño para que coma toda la comida. Tampoco lo castigues por rehusarse a probar un bocado de una comida nueva. Eso solo servirá para que le guste cada vez menos, tenga náuseas o vomite. Si es testarudo y de carácter fuerte, presionarlo para comer puede resultar en una lucha de poder que al final prolongará el capricho para comer.

-No discutas sobre si habrá postre. Un problema innecesario para los picky eaters  es la regla que si no termina lo que hay en el plato no tendrán postre. Como los postres no son necesariamente malos, es mejor permitir que coma una pequeña porción de este sin importar lo que coma. No obstante, los niños que no comen una porción adecuada del plato principal no podrán repetir el postre. Estos no tienen que ser dulces, pueden ser nutritivos como las frutas.

-No extiendas la hora de la comida. No obligues al niño a quedarse en la mesa después que el resto de la familia haya terminado de comer. Solo servirá para que desarrolle asociaciones negativas con la hora de comer. Si de golpe quiere comer, dale 5 minutos adicionales.

-Genera una atmósfera placentera durante la hora de la comida, que vea que es un evento familiar importante. Fomenta el que el menor participe de una conversación amigable en la mesa. Cuéntense lo sucedido durante el día. Hablen de temas divertidos que no tengan que ver con la comida. No uses esa hora para criticar, ni para pelear sobre quién tiene el control.

-No hables sobre los problemas de comida del menor en su presencia. Tampoco lo alabes por comer bien. No le des recompensas o regalos por cumplir con tus expectativas de alimentación. Los niños deberían comer para satisfacer su apetito, no a sus padres. Ocasionalmente sí puedes alabar al niño por probar una nueva comida que no le gusta o que no le sabe bien.

La experta dice…

Dale a tu hijo un suplemento de vitaminas y minerales, especialmente si no está comiendo por lo menos una porción de carne al día. Este debe tener hierro para prevenir la anemia que puede desarrollarse por su deficiencia.

Llama al médico si el menor:

-Está perdiendo peso.

-Vomita ciertas comidas.

-Tiene acidez estomacal.

-Tienes alguna otra pregunta o preocupación.

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