La psicología de la obesidad

Durante muchos años se ha mantenido la creencia de que las personas con  obesidad son psicológicamente inestables. Sin embargo, las investigaciones en este campo no evidencian una mayor prevalencia de psicopatología en comparación con los individuos de peso saludable.

Algunos expertos en el tema señalan que la sobreingesta es una conducta aprendida que utiliza la persona obesa para manejar la ansiedad mientras que otros indican que los individuos con obesidad exhiben rasgos psicológicos congruentes con aquellos manifestados por otras personas sujetas al discrimen y prejuicio.

Disturbios emocionales

Por otra parte, sí se han encontrado más disturbios emocionales y trastornos de la conducta alimentaria en sujetos obesos que buscan tratamiento para manejar su peso. Los pacientes con obesidad mórbida, es decir, personas con un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más, que buscan tratamiento para perder peso están entre dos y tres veces más propensos a padecer de trastornos psiquiátricos como afectivos, de ansiedad y de la conducta alimentaria, como la bulimia y el trastorno de atracón, siendo esta última la más propensa a manifestar problemas de índole psicológica.  

Ahora bien, la relación entre la obesidad, la conducta de atracón y la depresión aún no se ha determinado del todo. No está claro si el ánimo deprimido es secundario a la conducta de atracón o si la conducta de atracón es una expresión de la depresión y otra psicopatología. Las mujeres que tienen sobrepeso aparentan tener mayores riesgos de complicaciones emocionales que los hombres, esto debido a la presión social que existe para las mujeres de ser delgadas.

Culto enfermizo

En una sociedad que mantiene un culto enfermizo a la delgadez no es de extrañarse que, a pesar de que no se cumplan con todos los criterios para un diagnóstico de la conducta alimentaria, muchas féminas manifiestan características similares como la falta de satisfacción con su cuerpo, una imagen negativa hacia su propio cuerpo, el acto de incurrir en constantes dietas y la presencia de sentimientos de frustración, culpa y fracaso relacionados con la comida y el comer.

Por otra parte, uno de los aspectos que más afectan a las personas con obesidad es el impacto que esta tiene en la calidad de vida relacionada con la salud física y mental. La incapacidad en controlar el peso puede generar sentimientos de culpa, fracaso y baja autoestima, lo que a su vez puede afectar algunas áreas del funcionamiento global de la persona y manifestarse en trastornos psiquiátricos y en mayor aumento de peso. Por lo tanto, es sumamente importante reconocer la importancia del abordaje psicológico al tratar la obesidad.

Las causas de la obesidad son multifactoriales, por lo que debe ser tratada de forma multidisciplinaria atendiendo los aspectos no solo genéticos y metabólicos, sino también los psicológicos y sociales si se quiere tener éxito para lograr la pérdida de peso y su mantenimiento.

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